Investigadores del Instituto Cardiovascular de la Universidad de Stanford, liderados por el médico Joseph Wu, identificaron la causa de la miocarditis (inflamación del músculo cardiaco) asociada a las vacunas de ARN mensajero (ARNm) contra la COVID-19. El equipo detectó que dos proteínas, del tipo de las citocinas, son las principales responsables de la inflamación. El estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, sugiere que la genisteína, un compuesto derivado de la soya y disponible en tiendas naturistas, podría mitigar el efecto.
Incidencia y balance de riesgo-beneficio
El doctor Wu enfatizó que las vacunas de ARNm han sido “extraordinariamente seguras” y fundamentales para mitigar la pandemia. No obstante, reconoció el riesgo de miocarditis, confirmado desde 2021.
De acuerdo con el estudio, la miocarditis se presenta en aproximadamente una de cada 140 mil personas vacunadas después de la primera dosis, aumentando a uno de cada 32 mil después de la segunda dosis. La incidencia alcanza su punto máximo en hombres de 30 años o menos, con un caso por cada 16 mil 750 vacunados.
Wu aclaró que la mayoría de los casos “tienen una evolución favorable”, con la función cardíaca conservada o restaurada. Sin embargo, en casos graves, la lesión cardíaca puede ser debilitante. El investigador subrayó el riesgo de la infección natural: “Padecer Covid-19 implica aproximadamente 10 veces más probabilidades de inducir miocarditis que una vacuna de ARNm”.
mecanismo de la inflamación y el rol de la genisteína
Los experimentos de Wu y su equipo detectaron que las citocinas señalizadoras del sistema inmunitario provocan la llegada de macrófagos y neutrófilos al tejido cardiaco. Estas células de primera respuesta causan “daños colaterales al tejido sano, incluido el músculo cardíaco” al intentar eliminar el agente disparador.
Buscando una solución que minimice este daño, el equipo revisó la genisteína, una sustancia similar al estrógeno derivada de la soya con conocidas propiedades antiinflamatorias. Aunque la genisteína utilizada en los experimentos era más pura y concentrada que el suplemento dietético disponible comercialmente, las pruebas mostraron que el compuesto evitó gran parte de los efectos nocivos de las citocinas en los tejidos cardiacos.
El doctor Wu considera que los hallazgos podrían ser más amplios, ya que “es razonable creer que la respuesta inflamatoria inducida por la vacuna de ARNm podría extenderse a otros órganos”, como pulmones, hígado y riñones.
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