Los primeros autobuses de la Cruz Roja llegaron este lunes al Hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de Gaza, transportando a más de mil palestinos liberados por el Ejército israelí tras más de dos años de ofensiva en la Franja. La multitud se abalanzó sobre los vehículos entre llantos, abrazos y aplausos. Según la asociación de prisioneros Asra, se prevé que más de 1,700 personas sean liberadas en total.
Entre los liberados se encuentra Islam Ahmed, periodista detenido en diciembre de 2024 durante el asedio al hospital Kamal Adwan, en Beit Lahia. “Me detuvieron cuando cubría el asedio. Fui el único periodista allí”, relató a la agencia EFE. Tras once meses de encierro, Ahmed perdió 30 kilogramos de peso y afirmó que las condiciones de detención fueron “muy miserables”, con maltratos físicos y humillaciones constantes.
En la escena de la llegada, uno de los prisioneros se desplomó al bajar del autobús y tuvo que ser trasladado de urgencia por personal del Comité Internacional de la Cruz Roja. Otros salieron apoyándose en sus familiares o fueron cargados sobre los hombros de compañeros para reencontrarse con los suyos.
Entre los prisioneros liberados, la mayoría vestía uniformes grises del Servicio de Prisiones de Israel y presentaba evidentes signos de debilidad y desnutrición. De acuerdo con asociaciones palestinas, 1,718 de los liberados se encontraban bajo detención administrativa, es decir, sin cargos ni juicio, y por periodos prorrogables de forma indefinida.
Denuncian tortura y abusos en centros de detención
La Comisión de Asuntos de los Detenidos y Exdetenidos y el Club de Prisioneros denunciaron que muchos de los liberados mostraban signos visibles de tortura física y psicológica, incluso en los momentos previos a su liberación. Entre ellos se encuentran cinco menores de edad y dos mujeres, identificadas como Silham Abu Salem, de 71 años, y Mervat Sarhan, de edad no especificada.
Uno de los prisioneros, Juma Said Hamdine, de 38 años, relató haber pasado “casi cuatro meses con las manos atadas y los ojos cubiertos”. Según su testimonio, los reclusos eran obligados a permanecer arrodillados la mayor parte del día y solo podían ducharse una vez por semana. “A quien se dormía, le castigaban a golpes”, señaló.
Hamdine expresó su alivio por haber sobrevivido a la detención y declaró: “He tachado la fecha de mi nacimiento, ahora nací de nuevo hoy”, aludiendo al día de su liberación como un nuevo comienzo.
El director del hospital Kamal Adwan, Hussam Abu Safiya, continúa detenido, pese a que su liberación fue solicitada por negociadores palestinos. De acuerdo con Islam Ahmed, “un alto cargo de los servicios secretos israelíes le dijo ‘perdón, pero te quedas detenido’” cuando estaba prevista su salida.
La liberación masiva se produce en medio de un frágil alto el fuego y representa uno de los gestos humanitarios más significativos desde el inicio de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, marcada por miles de muertos, desplazamientos forzados y la destrucción de infraestructura sanitaria y civil.
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