Los homicidios de menores de edad en México han mostrado un incremento sostenido, de acuerdo con estadísticas oficiales analizadas por la Red por los Derechos de la Infancia. En 2024 se registraron 2,468 asesinatos de niñas, niños y adolescentes, cifra que representa un aumento de más de siete puntos porcentuales respecto a los 2,313 casos contabilizados en 2023.
Durante el primer trimestre de 2025, la tendencia se mantiene, con 570 homicidios de menores reportados en los primeros tres meses del año. Las cifras muestran que, en promedio, casi seis menores fueron asesinados cada día en ese periodo.
En el contexto de la actual crisis de violencia que atraviesa el país, expertos y defensores de derechos humanos han señalado que los menores han sido cada vez más afectados por el crimen organizado y por la falta de acción institucional. Coinciden en que la situación refleja una transformación en los patrones delictivos.
Menores, nuevos blancos del crimen organizado
De acuerdo con especialistas citados por la Red, el empoderamiento de grupos criminales y el relevo generacional en sus estructuras han modificado los códigos tradicionales. “Niños y mujeres dejaron de ser intocables y se convirtieron en blanco de múltiples ataques”, afirman defensores de derechos de la infancia.
Aunque los informes no detallan el contexto de cada homicidio, los datos reflejan que los menores de edad se ven involucrados no sólo como víctimas colaterales, sino también como objetivos directos de la violencia en distintas regiones del país.
Las cifras coinciden con un aumento de la presencia de niños y adolescentes en zonas controladas por organizaciones delictivas, donde muchas veces son reclutados de manera forzada o quedan expuestos a enfrentamientos y actos violentos.
Organismos defensores de derechos de la infancia han exhortado a las autoridades federales y estatales a implementar medidas urgentes de protección, así como a fortalecer los mecanismos de prevención y atención a las víctimas.
Hasta el momento, no se han presentado acciones concretas a nivel nacional para frenar esta tendencia, mientras las cifras continúan reflejando un entorno de riesgo creciente para niñas, niños y adolescentes en México.
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