Los procesos para acceder a la pensión a través de la Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) enfrentan retrasos significativos que han generado preocupación entre las personas aseguradas. De acuerdo con reportes recientes, lo que anteriormente se resolvía en un plazo de cuatro meses, ahora puede extenderse hasta un año, lo que impacta directamente en quienes han cumplido con sus aportaciones y esperan el pago oportuno de su pensión.
En años anteriores, la certificación de pagos y la alta en esta modalidad tomaban alrededor de una semana. Sin embargo, a partir de 2023, este periodo se ha extendido a dos o incluso tres meses, debido a que la validación de semanas cotizadas fue centralizada en la Dirección de Incorporación y Recaudación del IMSS. Esta instancia, que revisa mensualmente cerca de 9 mil expedientes, concentra ahora todas las solicitudes que antes eran atendidas por las 133 subdelegaciones estatales con 500 ventanillas disponibles.
El cambio en los mecanismos de control se implementó tras señalamientos sobre posibles irregularidades y actos de corrupción. No obstante, las aportaciones en Modalidad 40 se realizan en bancos autorizados y están asociadas a un folio SIPARE (Sistema de Pago Referenciado), lo que permite verificar su autenticidad. Pese a ello, la concentración del proceso en una sola dependencia ha generado cuellos de botella que afectan el ritmo de resolución.
A través de redes sociales, personas aseguradas han reportado demoras prolongadas en la actualización de su estatus en el sistema, lo que impide avanzar en el trámite de pensión. Antes de 2023, la baja en la Modalidad 40 se reflejaba casi de inmediato, permitiendo continuar con el proceso. Actualmente, se han registrado casos en los que dicha baja tarda hasta tres meses en actualizarse.
Datos de la Cuenta Pública indican que al cierre de 2024 había 274 mil personas inscritas a la Modalidad 40, a las que se suman aproximadamente 90 mil nuevas incorporaciones anuales. Estas cifras han generado una sobrecarga de trabajo en la oficina central encargada de revisar y validar cada expediente de manera individual.
Aunque los lineamientos internos del IMSS establecen que la certificación de cotizaciones debe realizarse en un plazo no mayor a 12 días hábiles, usuarios reportan que este periodo se prolonga comúnmente hasta por dos meses. La acumulación de solicitudes y la revisión reiterada de cada caso contribuyen a las demoras.
Ante esta situación, miles de personas mayores deben esperar largos periodos para acceder a su pensión, lo que complica su estabilidad económica tras años de cotización voluntaria. Las quejas sobre la falta de respuesta oportuna por parte del instituto se han multiplicado, sin que hasta el momento se haya anunciado un plan concreto para resolver el problema operativo.
El IMSS no ha emitido un pronunciamiento oficial que explique si se prevé algún ajuste en los procedimientos o una redistribución de las cargas de trabajo para atender de manera más eficiente las solicitudes relacionadas con la Modalidad 40.
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