La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha iniciado el primer censo de axolotes en una década, con el objetivo de conocer el estado actual de esta especie en peligro crítico de extinción. El proyecto, encabezado por el Instituto de Biología de la UNAM, incluye métodos innovadores como el análisis de ADN ambiental y la evaluación de la calidad del agua en los hábitats históricos del axolote en Xochimilco.
El censo, realizado entre septiembre y octubre de 2024, tiene como propósito reducir la incertidumbre sobre la existencia de esta especie en su entorno natural, proporcionando datos clave para decisiones informadas sobre su conservación. El investigador Luis Zambrano González destacó que es fundamental eliminar la desinformación sobre el estado del axolote para poder tomar acciones adecuadas. Los resultados preliminares del censo estarán disponibles en el primer semestre de 2025.
En 2014, el último censo estimó solo 36 axolotes por kilómetro cuadrado, una drástica disminución respecto a los 6,000 ejemplares reportados en 1998. Factores como la urbanización, la contaminación del agua y la introducción de especies invasoras como la tilapia han contribuido al deterioro del hábitat natural de esta especie.
Como parte de las estrategias de conservación, el proyecto “¡Chinampa-Refugio!” busca crear hábitats protegidos en colaboración con agricultores locales. Estos refugios están diseñados para evitar la entrada de especies invasoras y mejorar la calidad del agua, beneficiando al axolote y a otras especies nativas. Sin embargo, los investigadores señalan que la superficie actual de estos refugios cubre solo el 0.5% de los canales de Xochimilco, por lo que se requiere ampliar su alcance para garantizar una población saludable de axolotes.
Además de las iniciativas científicas, la UNAM promueve la participación ciudadana a través de campañas como «Adopta un Axolote». En su tercera edición, que comenzará el 21 de noviembre de 2024, los ciudadanos podrán apadrinar a ejemplares en laboratorio, recibir actualizaciones sobre su desarrollo y colaborar en la conservación de la especie. También tendrán la oportunidad de adoptar una chinampa-refugio, contribuyendo directamente al esfuerzo de restauración del ecosistema.
El axolote no solo es un símbolo de la biodiversidad de Xochimilco, sino también un componente esencial para la salud de este ecosistema. Vania Anaid Mendoza Solís, maestra en Ciencias de la UNAM, destacó que la preservación del axolote está intrínsecamente ligada a la preservación de Xochimilco, y viceversa. La restauración del hábitat del axolote será crucial para asegurar un futuro sostenible para ambas partes.
Con estos esfuerzos, la UNAM no solo trabaja en la preservación del axolote, sino también en la recuperación de Xochimilco, un ecosistema vital para la Ciudad de México. El éxito de estas iniciativas dependerá de la colaboración entre científicos, autoridades y la sociedad en general, con el objetivo de restaurar la biodiversidad y garantizar la supervivencia de esta emblemática especie.
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