La reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha desatado indignación entre organizaciones civiles y activistas, quienes califican el proceso como contaminado y carente de imparcialidad. Con el respaldo de 87 votos del bloque Morena-PT-PVEM en el Senado, Piedra Ibarra fue reelegida, a pesar de ser la aspirante con menor calificación por las comisiones de Justicia y Derechos Humanos.
La sesión, realizada de madrugada, se tornó polémica cuando personal de seguridad del Senado, bajo la dirección de Gerardo Fernández Noroña, desalojó a representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos que protestaban contra la inclusión de Piedra en la terna. Activistas denunciaron que el proceso estuvo “contaminado” desde el inicio, pues la presión política a favor de Piedra fue evidente, según declaró María Elena Morera, presidenta de Causa en Común. “Morena extorsiona o compra; estamos en un país donde el gobierno ignora los derechos humanos”, expresó.
Para Itzel Checa, coordinadora del Observatorio de Designaciones Públicas, la reelección representa una falta de respeto a las víctimas de violencia en México, enviando un mensaje de indiferencia hacia el deterioro de los derechos humanos en el país. Checa agregó que la decisión refleja el afán de la “cuarta transformación” de contar con un perfil “cómodo” y dócil al gobierno actual.
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y el Colectivo 10 de Marzo, una organización de madres buscadoras de desaparecidos, también manifestaron su inconformidad. Delia Quiroa, líder del colectivo, envió un mensaje a la presidenta Claudia Sheinbaum, solicitándole que no permita la imposición de Piedra Ibarra por influencia de López Obrador. “No queremos que siga la decadencia en la CNDH en manos y rostro de Rosario Piedra; no se deje imponer, presidenta Sheinbaum”, dijo Quiroa a través de redes sociales.
Rosario Piedra recibió el apoyo del bloque oficialista en el Senado, mientras que Nashieli Ramírez, su principal contrincante y favorita de diversos colectivos, obtuvo solo 36 votos. Paulina Hernández Diz obtuvo un voto y tres sufragios fueron anulados. La organización Centro ProDH expresó su rechazo, advirtiendo que esta reelección es un mal precedente que podría minar la confianza en Sheinbaum, especialmente por la falta de respaldo civil hacia Piedra Ibarra.
Por su parte, Morera fue enfática en señalar que esta decisión muestra el control de Andrés Manuel López Obrador sobre las instituciones, aun cuando su mandato concluyó. “Piedra es cómplice de las violaciones a los derechos humanos durante el sexenio de López Obrador. No importa el respeto a los derechos humanos, sino el poder de Macuspana”, concluyó Morera.
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