Este jueves, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) redujo nuevamente sus tasas de interés en 25 puntos base, estableciendo un rango de entre 4.50% y 4.75%. Este es el segundo ajuste que realiza la Fed desde septiembre, cuando comenzó a reaccionar ante la desaceleración de la inflación en el país.
La decisión responde a la tendencia de caída en los niveles de inflación, que han mostrado una desaceleración sostenida desde la mitad de este año. Los ajustes previos de la Fed, que subieron las tasas a máximos históricos en su lucha contra la inflación, parecen haber surtido efecto, lo que permite ahora una mayor flexibilidad en la política monetaria, según explicó Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.
Analistas consideran que la medida también busca estimular la economía estadounidense en un contexto de recuperación, donde el consumo y la inversión están retomando dinamismo después de un periodo de ajuste monetario severo. Con las tasas en el rango actual, se espera que el crédito se vuelva ligeramente más accesible tanto para empresas como para consumidores.
El ajuste de septiembre pasado representó el inicio de una serie de recortes graduales que, según la Reserva Federal, podrían continuar. La reciente reelección de Donald Trump podría ser otro factor relevante en la continuidad de esta política, ya que se prevé que la administración busque mantener un entorno económico favorable para sus políticas de crecimiento y empleo.
Especialistas financieros advierten que la moderación en el aumento de las tasas, si bien favorece el endeudamiento, podría tener efectos en el mediano plazo sobre el mercado inmobiliario y otros sectores sensibles a los cambios de interés, como el automotriz y el tecnológico. No obstante, algunos observadores estiman que el control de la inflación sigue siendo la prioridad en las decisiones de la Fed.
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en diciembre será clave para observar si la tendencia de recortes se mantiene. Algunos economistas proyectan una posible reducción adicional, dependiendo de los indicadores de inflación y empleo en los meses restantes del año. Con esta decisión, la Fed mantiene abierta la posibilidad de ajustes futuros, en sintonía con los cambios en el panorama económico global.
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