En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la situación en México resalta como alarmante: tres de cada diez mexicanos han experimentado problemas de salud mental en algún momento de sus vidas, pero más del 60% no recibe tratamiento adecuado, según cifras recientes.
Uno de los trastornos más comunes es la depresión, que afecta a 3.6 millones de adultos en el país. De estos casos, cerca de 36,000 son considerados severos, con riesgo de suicidio. La pandemia de COVID-19 agravó este escenario, duplicando los niveles de ansiedad y depresión en comparación con los registros previos a 2019.
A pesar de que el 83% de la población considera su salud mental como buena o muy buena, un 36% reconoce sufrir algún trastorno psicológico, lo que refleja una desconexión peligrosa entre la percepción personal y la realidad. Solo un 22% de los afectados ha consultado a un profesional de la salud mental en el último año, lo que evidencia la falta de atención adecuada.
El suicidio también ha aumentado considerablemente, pasando de 3.5 por cada 100,000 habitantes en el año 2000 a 6.3 en 2020. Actualmente, es la tercera causa principal de muerte entre jóvenes. En 2023, se registraron cerca de 8,837 suicidios, marcando un incremento significativo frente a años anteriores.
Diversos especialistas han señalado la necesidad de implementar políticas públicas más eficaces. Proponen aprender de modelos internacionales exitosos, los cuales combinan el acceso a servicios médicos con programas educativos que promueven la salud emocional. La Norma Oficial Mexicana 035 también ha sido señalada como una herramienta importante para prevenir riesgos psicosociales en el entorno laboral.
En el Día Mundial de la Salud Mental, expertos y organizaciones llaman a la acción para abordar la crisis de salud mental en México, enfatizando la urgencia de romper con el estigma y garantizar atención para quienes lo necesitan.
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