La presidenta Claudia Sheinbaum llegó este miércoles a Acapulco, Guerrero, para evaluar los daños ocasionados por el huracán ‘John’, que impactó el puerto el pasado 23 de septiembre como un ciclón de categoría 3. El fenómeno ha dejado un saldo de 29 muertos y severas afectaciones en la zona, uno de los principales destinos turísticos de México.
El convoy presidencial arribó a Acapulco por la plaza de cobro conocida como la Caseta de La Venta, y se dirigió hacia la Base Naval de Acapulco. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que su recorrido por las zonas afectadas sería por vía terrestre y no descartó regresar en avión.
Sheinbaum anunció que se reunirá por la tarde con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez, y presidentes municipales de las zonas afectadas, junto con funcionarios de su gabinete. La presidenta también informó que iniciará un censo para evaluar las necesidades de la población y poner en marcha un programa de recuperación económica para Acapulco.
El huracán ‘John’ tocó tierra en Guerrero el 23 de septiembre y, tras debilitarse y resurgir brevemente, impactó nuevamente en Michoacán antes de disiparse. Además de las víctimas mortales, el ciclón dejó inundaciones en gran parte de Acapulco, que apenas el año pasado fue devastado por el huracán ‘Otis’, con un saldo de más de 50 muertos.
La situación en Acapulco es crítica. El colapso de un puente que conecta con la carretera federal Acapulco-Ciudad de México ha provocado escasez de gas y dificultades para la recolección de basura. Residentes como Alacia Alvarado, una mujer de la tercera edad, llevan días intentando conseguir gas sin éxito.
En varios barrios y en la franja turística, toneladas de basura se acumulan. Las autoridades ya han limpiado las playas, pero los desechos permanecen en las aceras de la Costera Miguel Alemán. Vecinos, como Salvador Pérez Cienfuegos de la colonia Jardín Palmas, advierten sobre los riesgos de salud por la acumulación de desechos y el mal olor en las calles.
Además, las autoridades municipales confirmaron que Acapulco enfrentará escasez de agua potable durante al menos 15 días debido a la inundación del río Papagayo, que ha enturbiado el suministro de agua. La preocupación por la salud pública y la mala imagen para el turismo es creciente entre los ciudadanos, quienes temen el posible brote de enfermedades tras el paso del huracán.
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