El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, ha tomado una postura firme en rechazo a la violencia y la judicialización en el conflicto reciente en Xochimilco. En un comunicado, Batres afirmó que se hará una revisión exhaustiva de los eventos para deslindar responsabilidades sin recurrir a métodos violentos o judiciales para resolver los conflictos sociales.
“Rechazo la violencia en lo personal y como jefe de gobierno”, declaró Batres, destacando que su administración está comprometida con resolver los problemas a través del diálogo. En su intervención, el mandatario local se dirigió al secretario de Gobierno, al fiscal y a la alcaldesa, pidiendo que todos se enfoquen en una solución pacífica y no en la confrontación.
El jefe de Gobierno solicitó a la Fiscalía y a las autoridades pertinentes una reconstrucción detallada de los hechos, pidiendo que se analice el material disponible minuto a minuto para entender lo ocurrido y establecer las responsabilidades de manera justa. “No estamos de acuerdo en que se resuelvan los problemas con violencia”, enfatizó.
En respuesta a las especulaciones sobre un posible trasfondo político en el conflicto, Batres prefirió no adelantar juicios. “No quisiera dar una lectura política para evitar especulaciones”, dijo, y prometió que se proporcionará una información más clara una vez que se cuente con los datos necesarios.
Batres también aclaró que, aunque la fiscalía participa en el gabinete de seguridad, es un órgano autónomo y su administración no depende directamente del Gobierno capitalino. No obstante, destacó que ha expresado su opinión al fiscal Ulises Lara sobre la necesidad de evitar la judicialización de un conflicto que debe ser tratado mediante el diálogo.
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