De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la economía mexicana continuó su trayectoria de crecimiento sostenido en el segundo trimestre de 2024, registrando un incremento trimestral de 0.2 por ciento. Este crecimiento, aunque modesto, representa una ligera mejora respecto al trimestre anterior y refleja un desempeño positivo en los sectores industrial y de servicios.
Durante el primer semestre de 2024, los ingresos totales del gobierno federal experimentaron un aumento del 5.3 por ciento en términos reales. La recaudación tributaria fue particularmente destacada, con un crecimiento de 6.2 por ciento, el más alto desde 2016. Este aumento en la recaudación tributaria ha contribuido a superar las expectativas fiscales y alinear los balances con las metas aprobadas.
En términos de deuda pública, México se mantiene en una posición sostenible. La deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) se situó en 47.2 por ciento, consolidando al país como uno de los emergentes con menor endeudamiento relativo. Este nivel de deuda ha permitido que México mantenga su grado de inversión con las principales agencias calificadoras, lo que refuerza la confianza en la solidez económica del país.
El contexto global del segundo trimestre mostró un crecimiento más moderado debido a condiciones financieras restrictivas, tensiones geopolíticas y fenómenos meteorológicos adversos. A nivel nacional, la actividad económica en México se vio impulsada por una robusta demanda interna, especialmente en consumo e inversión. La inversión privada, en particular, alcanzó un crecimiento anual promedio del 11.9 por ciento, el más alto desde 1993.
El mercado laboral también mostró signos positivos. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la población ocupada creció en promedio en 973,000 personas entre enero y mayo, con una tasa de participación de 60.2 por ciento, el segundo nivel más alto desde que se tienen registros. La tasa de desempleo se mantuvo en un mínimo histórico de 2.6 por ciento, y los salarios registraron un aumento real anual de 5.7 por ciento.
En cuanto a la inflación, al cierre de junio se ubicó en 4.8 por ciento, ligeramente por encima del trimestre anterior, debido a un incremento en los precios de algunas materias primas y fenómenos meteorológicos adversos. Las remesas continuaron en ascenso, alcanzando un récord de 25,129 millones de dólares, y la inversión extranjera directa sumó 20,313 millones de dólares en el primer trimestre, destacando el sector automotriz.
El sistema financiero mostró solidez, con un crecimiento continuo en el crédito otorgado por la banca comercial, altos niveles de capitalización y bajos niveles de morosidad. No obstante, el tipo de cambio registró una depreciación de 9.6 por ciento respecto al trimestre anterior.
En el ámbito de las finanzas públicas, los ingresos presupuestarios crecieron un 5.3 por ciento real, impulsados por el aumento en ingresos petroleros y la recaudación tributaria. El gasto en infraestructura y desarrollo económico también experimentó incrementos significativos, con un crecimiento real anual de 18.5 por ciento y 35.3 por ciento respectivamente.
La deuda pública, al cierre del segundo trimestre, se mantuvo en 16 billones 30 mil 700.7 millones de pesos, representando el 47.2 por ciento del PIB. Las recientes operaciones de financiamiento han permitido una gestión más eficiente de los vencimientos, consolidando la estabilidad financiera del país.
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