La próxima temporada de huracanes podría causar pérdidas económicas de hasta 16,000 millones de dólares, según pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional y el Centro Nacional de Huracanes (NHC). Se espera una actividad de huracanes muy superior a lo normal, con alrededor de cinco huracanes impactando el territorio mexicano, lo que exige medidas preventivas urgentes.
En una entrevista con El Economista, el Mtro. Héctor Magaña, coordinador de Análisis e Investigación del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, subrayó la importancia de tomar medidas preventivas y adecuadas para mitigar el impacto económico en diversos sectores.
«El impacto económico en diferentes sectores será significativo si no se implementan medidas preventivas. Alrededor de cinco huracanes podrían golpear el territorio mexicano este año, lo que generará pérdidas económicas considerables en varias industrias», indicó Magaña.
Entre los sectores más afectados se encuentran:
Turístico: Los huracanes pueden causar daños severos a hoteles, restaurantes y comercios, especialmente en zonas como Acapulco, Cancún y la Riviera Maya, con pérdidas potenciales de varios miles de millones de dólares.
Vivienda: El año pasado, casi 300,000 viviendas en Guerrero fueron afectadas por huracanes. Se espera que en 2024 una cantidad significativa de viviendas también sufra daños si no se toman las medidas adecuadas.
Automotriz: Las fuertes lluvias e inundaciones provocadas por los huracanes dañan vehículos, afectando tanto a propietarios como a aseguradoras.
Agricultura y medio ambiente: Las inundaciones afectan la producción agrícola, dañando tierras y cultivos.
«Dadas estas afectaciones, las pérdidas económicas podrían ascender a 16,000 millones de dólares en 2024», señaló Magaña. Para mitigar estas pérdidas, el especialista recomendó una serie de medidas preventivas y reactivas.
Medidas preventivas recomendadas:
Seguros adecuados: Asegurar propiedades, estructuras y activos contra desastres naturales y mantener las pólizas actualizadas. Las grandes empresas pueden considerar el reaseguro para reducir riesgos.
Planificación: Desarrollar planes de continuidad del negocio, actualizar estrategias para mantener operaciones durante y después del desastre, realizar simulacros y capacitación al personal, y evaluar riesgos de la región.
Infraestructura resiliente: Mejorar infraestructuras y usar materiales resistentes a huracanes, reforzar techos y estructuras, e invertir en sistemas de energía de respaldo.
Medidas reactivas recomendadas:
Monitoreo y comunicación: Atender alertas tempranas para salvar recursos valiosos y establecer protocolos de comunicación con empleados, clientes y proveedores.
Colaboración con autoridades y comunidades: Trabajar conjuntamente para minimizar daños y asegurar una pronta recuperación, permitiendo la continuidad de las operaciones empresariales.
«La implementación de estas medidas es crucial para disminuir las pérdidas económicas causadas por huracanes y ciclones, así como para estar preparados y ser resilientes ante los desafíos que estos fenómenos naturales presentan», concluyó Magaña.
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