La controversia en torno a las boyas colocadas por el gobernador de Texas, Greg Abbot, en el río Bravo para disuadir la migración, ha llegado a un punto crítico con su debate en el Quinto Tribunal de Circuito de Estados Unidos. El veredicto podría girar en torno a si un tramo del río se considera «navegable» y si la migración constituye una invasión.
El tribunal, compuesto por 17 jueces, se reunió en Nueva Orleans para escuchar los argumentos sobre estos temas fundamentales en la lucha legal sobre el control fronterizo. La pregunta central es si la barrera de boyas tiene una base constitucional como defensa contra una supuesta invasión, un tema planteado por la jueza Edith Jones.
Durante la audiencia, el procurador del Departamento de Justicia, Michael Gray, argumentó en contra de la afirmación de Texas de que el gobernador puede actuar unilateralmente en casos de invasión. La discusión también se centró en si el río Bravo debe considerarse regulado federalmente como una vía fluvial navegable.
Texas sostiene que el tramo del río es poco profundo y rocoso, calificándolo como un área «con una profundidad que llega hasta el tobillo» según documentos del tribunal. Sin embargo, la cuestión de si este tramo del río puede clasificarse como «navegable» sigue siendo el punto clave en el debate.
El resultado de esta disputa no solo determinará el destino de las boyas en el río Bravo, sino que también tendrá implicaciones significativas en las políticas de control fronterizo y en la relación entre el gobierno federal y los estados en cuestiones de seguridad y migración. Aunque los jueces no han anunciado cuándo emitirán su fallo, la atención sobre este caso legal continúa creciendo a medida que se debate el futuro de la frontera sur de Estados Unidos.
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