En un acto de protesta en el recinto legislativo de San Lázaro, la diputada trans María Clemente García Moreno, de Morena, interrumpió la sesión de la Cámara de Diputados exigiendo que se discutieran las terapias de conversión, una práctica controvertida y discriminatoria.
La acción se desencadenó cuando la secretaria de la Mesa Directiva anunciaba la solicitud de licencia de una diputada, momento en el que García Moreno decidió «clausurar» la sesión en medio de consignas contra la homofobia, la transfobia y la lesbofobia.
La presidenta de la Mesa Directiva, Marcela Guerra, intentó detener la protesta argumentando que se había acordado discutir el tema de las terapias de conversión el siguiente viernes. Sin embargo, García Moreno persistió en su demanda y la sesión fue suspendida momentáneamente.
La discusión sobre las terapias de reconversión es un tema sensible y crucial para los derechos LGBTQ+, ya que estas prácticas buscan modificar la orientación sexual o la identidad de género de las personas, limitando su libertad y afectando su bienestar psicológico.
Los impulsores de la minuta señalan que las terapias de conversión son discriminatorias y van en contra del derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad. Estas prácticas, conocidas como Ecosig, abarcan desde sesiones psicológicas hasta consejería religiosa, y representan una violación flagrante de los derechos humanos y la dignidad de las personas LGBTQ+.
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