La carrera política de Juan Ramón de la Fuente se encuentra en un punto crucial, marcado por su aspiración a liderar la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en México.
A pesar de su experiencia como representante permanente ante la ONU, su camino hacia la cancillería ha sido obstaculizado. Tras la renuncia de Marcelo Ebrard, las gestiones de Beatriz Gutiérrez Müller favorecieron a Alicia Bárcena. Aunque De la Fuente ha mantenido un perfil conciliador, la dinámica interna se ve eclipsada por factores externos, especialmente las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Con profundos lazos en la Casa Blanca y relaciones bipartidistas en el Partido Republicano, De la Fuente emerge como una opción estratégica en un posible cambio de gobierno en EE. UU. Aunque Bárcena se ha postulado, la incertidumbre respecto a las relaciones bilaterales bajo un segundo mandato de Donald Trump juega a favor de De la Fuente. Su habilidad para lidiar con el «trumpismo» ha sido evidente, respaldada por la experiencia compartida con Ebrard.
En contraste, Bárcena, proveniente de organismos multilaterales y asociada al Grupo Puebla, enfrentaría desafíos ante una nueva crisis como la amenaza de aranceles. De la Fuente, como asesor en la campaña de Claudia Sheinbaum, posiciona su papel en el war room y refuerza su potencial regreso como titular de la SRE.
La participación del exembajador en la reunión con congresistas estadounidenses sugiere un papel crucial en la estrategia diplomática en un horizonte político marcado por la incertidumbre electoral en ambos lados de la frontera.
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