Más normal que la ficción / Sergio Lara García / @Lara_ExplicaT
Tengo dos deseos con este texto: el primero es seguir dando luz al Senado en el ojo público, y el segundo es desear que no “salar” la próxima discusión importante que llevará a cabo la Cámara Alta.
Y es que hay un factor irreductible que dejó en claro, por lo menos, la LXIV Legislatura: en el Senado sigue, hasta cierto grado, la normalidad democrática y plural del país, mientras que la Cámara de Diputados ha caído en un desgaste inconmensurable.
Empiezo señalando que esto no implica una falta de problemas en el Senado, ya que episodios tan lastimosos como la elección de Piedra como “Presidenta” de la CNDH, el austericidio, la eliminación de Fideicomisos, y lo que sea que vayan a hacer la próxima semana Trasviña, Cravioto y otros personajes.
A pesar de ello, en el Senado, a diferencia de Diputados, las voces de Oposición siguen teniendo un peso decisivo en la toma de decisiones, principalmente ante la falta una mayoría calificada para aprobar Reformas “sin que se les modifique una coma”.
El ejemplo claro fue la Reforma de la Guardia Nacional, cuyo Quinto Transitorio sigue siendo un dolor de cabeza, pero que, gracias al peso de la Oposición, logró imponer, al menos en el texto una Guardia Nacional civil. Que el Gobierno se pase esto por el arco del triunfo, es otro anexo del desprecio a la Ley por parte del Ejecutivo.
No sólo legislan con pluralidad, permitiendo estos cambios, sino que muchas veces terminaban “corrigiendo la plana” de su Homóloga en San Lázaro.
Igualmente es innegable que algunas de las voces de oposición más importantes a nivel nacional se encuentran aquí. Actualmente personajes como Osorio Chong, Dante Delgado, Ruiz-Massieu, Xochitl Gálvez, Kenia López, Claudia Anaya, Julen Rementeria, Mancera, Lily Téllez, por mencionar algunos.
Y hablando de personajes, es imposible hablar de la Cámara Alta sin el nombre clave en su operación: Ricardo Monreal. No busco lavarle la cara al zacatecano, pero su capital político, oficio legislativo y ambiciones políticas han mantenido con independencia al Senado.
Mientras que sus homólogos en la LIXV Legislatura, Mario Delgado e Ignacio Mier, siempre fueron subordinados al “Líder Único de la Transformación”, Monreal encontraba margen de maniobra y discurso propio.
Antes de cerrar, se merecen una gran mención todos los que se dedican hoy a cubrir el Poder Legislativo, quienes trabajan incansablemente por reportar “la destrucción de Alejandría” en tiempo real, mientras buscan llevar el debate Legislativo a la Ciudadanía día con día. Tengo el honor de llamar a muchos de ellos amigos, de los cuales sigo aprendiendo día con día.
El Senado hoy sigue siendo no sólo un dique importante, sino que es uno de los espacios de debate más importantes en el país. Ahora esperemos que se mantenga así en los años por venir.
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