El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos se ubicó en 3.4% interanual en agosto, nivel idéntico al registrado el mes anterior tras reducciones consecutivas en junio y julio, según informó este viernes el Buró de Estadísticas Laborales (BLS). La cifra se mantuvo en consonancia con los pronósticos del mercado, impulsada principalmente por un rebote en los precios de los combustibles derivado del conflicto en Irán.
Por su parte, la inflación subyacente —que excluye los precios de energía y alimentos por su volatilidad— retrocedió una décima para situarse en 2.4%. En la variación mensual, el IPC general avanzó un 0.4% respecto a julio, impulsado en más de una tercera parte por el incremento del 3.9% en el índice de la gasolina, coyuntura asociada a la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, vía por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Variaciones por sector y perspectiva de tasas
A nivel de componentes, el sector energético registró un alza mensual de 2.1% y un incremento interanual de 16.3% (con la gasolina subiendo 27.4% en los últimos 12 meses). Asimismo, el costo de la vivienda subió un 0.3% intermensual, mientras que los alimentos avanzaron un 0.1%. En contraste, los rubros de atención médica y seguros de vehículos mostraron reducciones.
El dato ubica la inflación por encima de la meta del 2% fijada por la Reserva Federal (Fed), cuyo banco central mantuvo las tasas de interés en el rango de 3.5% a 3.75% a finales de julio. La publicación de este indicador antecede a la reunión del comité de política monetaria programada para los días 15 y 16 de septiembre, donde las autoridades definirán si mantienen o ajustan el costo del dinero tras las advertencias vertidas por el presidente del organismo, Kevin Warsh, en Jackson Hole.
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