La dirigencia nacional de Morena se deslindó de la reincorporación de Rubén Rocha Moya al gobierno del estado de Sinaloa y afirmó que la reanudación de sus funciones respondió a una decisión estrictamente personal de la cual no tuvieron conocimiento previo.
«Esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador. Por lo anterior Morena se deslinda de esta decisión», sostuvo el partido oficialista a través de un comunicado emitido por la directiva encabezada por Ariadna Montiel. El posicionamiento del Comité Ejecutivo Nacional se dio a conocer horas después de que la Secretaría de Gobernación señalara igualmente que el retorno del mandatario estatal fue de carácter personal.
Investigaciones de la FGR y señalamientos de EE. UU.
El partido recordó que la separación temporal del cargo del gobernador ocurrió tras los señalamientos presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Dichas acusaciones incluyen delitos de conspiración para importar narcóticos, narcotráfico, corrupción y posesión de armas de fuego, motivos por los cuales el gobierno estadounidense solicitó a México su detención urgente con fines de extradición.
En el escrito, Morena aseguró que se mantendrá respetuoso del Estado de derecho, del debido proceso y del resultado de las indagatorias que conducen la Fiscalía General de la República (FGR) y diversas autoridades mexicanas, «privilegiando el interés de la ciudadanía y manteniendo como principios fundamentales la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto irrestricto a las instituciones».
Contexto del retorno
La reincorporación de Rocha Moya al gobierno estatal se registró de forma paralela a la detención de Fausto Corrales, señalado como testigo clave en el homicidio del exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda y en el traslado no voluntario de Ismael «El Mayo» Zambada, sucesos ocurridos en Culiacán.
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