El peso mexicano revirtió sus ganancias iniciales este viernes y cerró con una leve pérdida de 0.05%, cotizando en 17.49 unidades por dólar. El cambio de tendencia ocurrió luego de que los inversionistas reaccionaran a los acontecimientos geopolíticos en Medio Oriente, tras la acusación del gobierno de Estados Unidos contra Irán por el ataque a un buque de carga cerca de las costas de Omán.
A pesar de registrar un avance al inicio de la jornada impulsado por el retroceso global de la divisa estadounidense, la moneda local retrocedió debido a una menor disposición al riesgo internacional. No obstante, el mercado cambiario nacional encontró soporte técnico en las expectativas de los inversionistas de que el Banco de México mantendrá su postura monetaria restrictiva por un periodo prolongado.
Proyecciones y variables macroeconómicas
En el ámbito externo, los indicadores económicos publicados el jueves en Estados Unidos moderaron las expectativas sobre próximos incrementos a las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed). Sin embargo, el análisis de los mercados financieros se desplazó hacia las variables de conflicto internacional.
Respecto al comportamiento de la divisa, Felipe Mendoza, analista financiero de la firma EBC Financial Group, señaló: «Hacia los próximos días, mi proyección para el peso mexicano es de una consolidación cautelosa; la divisa podría mantenerse estable dentro de rangos actuales si el apetito por riesgo global persiste».
Descenso en la bolsa y mercado de deuda
Por su parte, el mercado bursátil mexicano también reportó saldos negativos. El índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores, el S&P/BMV IPC, cerró con una baja del 0.28%, situándose en las 67 mil 226.01 unidades. Las pérdidas dentro de la muestra corporativa fueron encabezadas por las acciones de la empresa de alimentos Sigma, que cayeron un 2.13% para cotizar en 16.09 pesos, seguidas por los títulos de la minera Industrias Peñoles, con un descenso del 1.95% a 777.21 pesos.
Finalmente, en el mercado secundario de deuda pública, los rendimientos de los bonos gubernamentales mantuvieron variaciones operativas. El rendimiento de los bonos soberanos con vencimiento a 10 años finalizó en un 8.90%, mientras que la tasa correspondiente a los instrumentos a 20 años se ubicó al cierre en un 9.36%.
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