Un fuerte incendio destruyó por completo el salón Reikado del templo Daishoin, uno de los sitios budistas más importantes de la isla de Miyajima, en la prefectura de Hiroshima, Japón. El siniestro consumió la estructura histórica que albergaba una legendaria “llama eterna” con más de mil 200 años de antigüedad, la cual logró ser rescatada y preservada antes del colapso del edificio.
De acuerdo con las autoridades locales y los reportes de los medios de comunicación japoneses, no se registraron personas lesionadas a causa del incidente. Las grabaciones difundidas mostraron al recinto completamente envuelto por el fuego mientras densas columnas de humo negro se elevaban sobre la isla, considerada una de las zonas turísticas y culturales más visitadas del país asiático.
Origen del fuego e investigaciones
Aunque las investigaciones formales continúan para determinar las causas exactas del siniestro, los cuerpos de bomberos y las autoridades de Japón indicaron que el incendio podría haber sido provocado precisamente por la llama sagrada que el propio recinto protegía en su interior.
A pesar de que el salón Reikado quedó prácticamente reducido a cenizas, los reportes locales confirmaron que los equipos de emergencia lograron poner a salvo el fuego histórico antes de que la estructura colapsara por completo, trasladándolo de inmediato a un lugar seguro.
Valor histórico y conexión con la paz
La denominada “llama eterna” posee un alto valor histórico y espiritual para la región. Según datos de la asociación turística de Miyajima, este fuego fue encendido originalmente por el monje budista Kobo Daishi en el año 806 y la tradición sostiene que se había mantenido vivo de forma ininterrumpida dentro del templo.
La relevancia de esta llama trasciende el ámbito religioso: una parte de este fuego fue utilizada para encender la llama del memorial en el Parque de la Paz de Hiroshima, espacio dedicado a la memoria de las víctimas del bombardeo atómico de 1945 durante la Segunda Guerra Mundial.
Mientras los peritos y expertos evalúan los daños estructurales sufridos en el complejo del templo Daishoin, la comunidad civil y religiosa ha destacado la preservación del fuego originario como el elemento central tras la pérdida del inmueble protegido.
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