México reportó un déficit comercial de mil 12 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con información publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta cifra contrasta con el superávit de mil 97 millones de dólares registrado en el mismo periodo del año anterior, marcando un cambio en la balanza comercial del país a pesar de un dinamismo sostenido en las ventas al exterior.
Entre enero y marzo, las exportaciones totales se elevaron un 17.9% interanual, alcanzando los 175 mil 586 millones de dólares. Este crecimiento fue impulsado principalmente por el mercado de Estados Unidos, destino del 83.4% de las mercancías mexicanas, donde las ventas aumentaron un 18.1% a pesar de las tensiones arancelarias implementadas por la administración de Donald Trump.
Comportamiento de los sectores petrolero y manufacturero
El reporte del INEGI muestra una disparidad entre los componentes de la balanza. Las exportaciones no petroleras crecieron un 19.7%, sumando 171 mil 281.2 millones de dólares. En contraste, las ventas petroleras sufrieron una caída del 25.5%, situándose en 4 mil 304.8 millones de dólares.
Por el lado de las importaciones, el valor total ascendió a 176 mil 598.8 millones de dólares, lo que representa un incremento del 18.4%. Destaca que las compras de productos petroleros al extranjero subieron un 19.7%, mientras que las no petroleras apenas avanzaron un 1.3%.
Superávit mensual en marzo y contexto externo
A pesar del saldo negativo trimestral, el mes de marzo presentó un desempeño favorable con un superávit de 5 mil 932 millones de dólares, cifra 27.7% superior a la del mismo mes de 2025. En este periodo mensual, las exportaciones se dispararon un 27.7%, totalizando 70 mil 727 millones de dólares, superando el ritmo de las importaciones que crecieron un 24.3%.
México ha logrado mantener el flujo comercial apoyado en el T-MEC, contrarrestando los pronósticos de instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que preveían una recesión ante los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos al acero, aluminio y sector automotriz. Aunque la economía mexicana depende en una cuarta parte de sus ventas al vecino del norte, el sector manufacturero ha permitido esquivar los escenarios de contracción previstos para este arranque de año.
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