De municipio en municipio, a caballo y a pie, el fenómeno social que recorre Hidalgo

Por: Redacción | 27 de abril de 2026, 12:14 pm CST

En el estado de Hidalgo está surgiendo un fenómeno político y social que ha llamado poderosamente la atención: la llamada “resistencia” encabezada por Marco Antonio Mendoza Bustamante. No se trata de una movilización cualquiera ni de las típicas campañas de escritorio; lo que está ocurriendo es un movimiento de base, forjado paso a paso, pueblo a pueblo, con un liderazgo que abandona la comodidad de la oficina para caminar, literalmente, el territorio.

Marco Antonio Mendoza Bustamante, diputado local, escritor y presidente del PRI estatal, en los últimos meses ha cobrado un protagonismo inusitado. Su estrategia es clara: recorrer los municipios y comunidades, acercarse a la gente, escuchar sus necesidades y sumar fuerzas.

Con una comunicación disruptiva, una imagen que hace clic con las comunidades y propuestas atrevidas que gozan de la simpatía popular como declarar la fiesta brava y las peleas de gallos como patrimonio cultural de Hidalgo, Mendoza Bustamante va en ascenso.

Pero lo que realmente lo distingue es su forma de hacerlo: lo mismo se le ve en reuniones comunitarias que cabalgando por caminos rurales, aprendiendo las suertes de la charrería,compartiendo el pan y la sal con pequeños productores, saludando a pie a comerciantes y amas de casa.

En tiempos donde la desconfianza hacia la clase política parece generalizada, Mendoza Bustamante ha optado por llamar a su movimiento “la resistencia”. No es solo una consigna, sino un llamado a la acción colectiva frente a lo que él y sus seguidores consideran decisiones injustas, abandono institucional y olvido de las comunidades ruralespor parte de Morena. El fenómeno ha prendido, especialmente entre jóvenes, campesinos y líderes locales que ven en él una esperanza de cambio real, alejado de discursos vacíos y promesas incumplidas.

Lo mismo se le ha visto en la Otomi Tepehua, el Altiplano, el Valle del Mezquital o la huasteca, no solo en vientos de partido sino en encuentros con el pueblo, recordemos que enHidalgo, “pueblear” es un arte y una tradición. Mendoza Bustamante lo entiende bien: no hay sustituto para mirar de frente, escuchar de viva voz, sentir el pulso del pueblo. Su andar a caballo no es pose para la foto, sino un símbolo de cercanía con la tierra y la gente. Esta forma de recorrer el estado ha generado simpatía y ha permitido que se tejan redes de apoyo comunitario que difícilmente se logran desde una oficina en la capital.

Aún es temprano para predecir el alcance de este fenómeno, pero lo cierto es que algo se está fraguando en Hidalgo. La resistencia de Mendoza Bustamante desde el PRI está sumando voluntades, despertando entusiasmo y, sobre todo, renovando la esperanza de que el cambio puede nacer desde abajo, desde quienes nunca han dejado de caminar ni de creer en la fuerza de la comunidad.
Habrá quienes miren con escepticismo este movimiento, pero lo que hoy se vive en los caminos y pueblos de Hidalgo es innegable: una nueva forma de hacer política, más cercana, más auténtica y, quizás, más efectiva.

El tiempo dirá si la resistencia logra transformar el descontento en oportunidades y si Mendoza Bustamante se consolida como el líder que muchos ya ven en él para encabezar su estado en el 2028.
El camino no es fácil para un figura de oposición pero por lo pronto, Hidalgo está en movimiento, y la figura de Marco Antonio Mendoza Bustamante cabalga al frente de una resistencia que no pretende rendirse.


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