Con motivo de la conmemoración del Día Internacional del Libro, que tiene lugar cada 26 de abril, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que, al cierre del ciclo estadístico 2025, el promedio de lectura entre la población adulta de México descendió a 3.2 libros por año. Esta cifra marca una tendencia a la baja en comparación con los 3.9 ejemplares registrados en 2022, evidenciando dificultades persistentes para consolidar el hábito lector en el país a pesar de los esfuerzos institucionales.
De acuerdo con los datos del Módulo sobre Lectura (MOLEC), aunque el 79.1% de la población alfabeta consume algún tipo de material escrito, solo el 62.5% se decantó específicamente por los libros. El estudio destaca una brecha marcada por el nivel educativo: mientras que el 93.8% de las personas con educación superior mantienen este consumo, el promedio general se ve afectado por factores socioeconómicos y de acceso.
Dinámicas del mercado editorial
El mercado librero mexicano, compuesto por aproximadamente 2,880 librerías, muestra una concentración geográfica en el Valle de México y la región norte. Durante el último periodo, se comercializaron 79.2 millones de ejemplares, lo que representa un descenso moderado. Esta baja se atribuye, en parte, a una contracción en las adquisiciones, arrendamientos y servicios del sector público destinados a acervos bibliográficos.
No obstante, el sector privado ha logrado una resiliencia notable con un crecimiento del 19% desde 2019, impulsado principalmente por el comercio electrónico. Los géneros de no ficción y desarrollo personal lideran las ventas, representando el 30% y 40% de la demanda respectivamente, destacando títulos de coyuntura política que reflejan el interés de la clase media por la narrativa institucional vigente.
Lectura en México: Tendencia Crítica
El promedio nacional desciende a 3.2 libros anuales, evidenciando una brecha estructural en el hábito lector.
Preferencia de Contenidos
Barreras al hábito lector
La encuesta del INEGI identifica que las principales razones para la falta de lectura son la falta de interés (34.6%), la carencia de tiempo (18%) y las distracciones derivadas del entorno digital. A pesar de que 83.5 millones de mexicanos utilizan redes sociales, la transición hacia el libro digital no ha sido total, pues el 81.3% de los lectores aún prefiere el formato impreso.
En el contexto del Día Internacional del Libro este 23 de abril, organismos como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) han desplegado programas de fomento a la lectura. Sin embargo, los indicadores sugieren que las ferias de libro, aunque valoradas por el 36% de la población, no han sido suficientes para revertir la caída en el promedio de libros leídos por habitante.
Perspectivas y desafíos
La industria editorial enfrenta el reto de captar a los 18 millones de compradores adultos recurrentes en un entorno de precios al alza, donde el costo medio de un ejemplar ronda los 12.9 USD. La dependencia de las compras gubernamentales sigue siendo un punto de vulnerabilidad para las editoriales, quienes buscan en el mercado escolar y la literatura de autoayuda una vía de sostenibilidad financiera.
Finalmente, el relevo generacional ofrece una oportunidad moderada; los jóvenes de 12 a 24 años presentan una frecuencia de lectura del 89.1%. El éxito de las políticas públicas de lectura dependerá de la capacidad del Estado para integrar estos hábitos en la educación básica y reducir la brecha digital que condiciona el acceso a la información y la cultura en diversos estratos sociales.
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