El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó este miércoles que el número de conflictos activos en el mundo ha alcanzado niveles que no se registraban desde la Segunda Guerra Mundial. En su informe titulado «Las guerras dejan un pesado lastre económico y el aumento del gasto en defensa fuerza decisiones difíciles», el organismo advirtió que esta situación obliga a los gobiernos a incrementar el gasto en defensa, lo que genera repercusiones estructurales en las finanzas públicas.
De acuerdo con el análisis, las naciones que son escenario de batallas sufren una reducción del 3% en su producción al inicio de las hostilidades, cifra que se convierte en una caída acumulada del 7% tras cinco años de conflicto. La recuperación de estos países depende de la reincorporación de la mano de obra, incluyendo a personas desplazadas y la transición de personal militar a actividades civiles.
Impacto en la deuda y el déficit fiscal
El estudio, que analizó la economía de 164 países en paz desde 1945, reveló que el reforzamiento del ejército conlleva una inversión promedio adicional del 2.7% del PIB. Este incremento actúa como un choque de demanda que estimula el consumo y la inversión en sectores específicos, pero deteriora los déficits fiscales en un 2.6% y eleva la deuda pública un 7% en promedio tras tres años de escalada en el gasto.
En escenarios de guerra abierta, el impacto es mayor, pues el incremento de la deuda pública llega a los 14 puntos porcentuales del PIB. El FMI destacó que si el gasto se destina a la importación de equipo militar, la producción interna no registra beneficios significativos y la posición externa de la nación se deteriora.
Dilemas de financiamiento y productividad
La inversión en infraestructura de defensa y estándares comunes puede generar economías de escala y aumentar la productividad. Sin embargo, el fondo advirtió que el financiamiento de estas partidas suele requerir un aumento en los ingresos o la reducción de presupuestos destinados a protección social, salud y educación.
El organismo concluyó que la estabilización macroeconómica y la reestructuración de la deuda son mecanismos fundamentales para restablecer la confianza. La eficacia de la recuperación, según el documento, depende de reformas internas que reconstruyan las instituciones estatales y reduzcan la incertidumbre económica mediante paquetes de medidas coordinadas con el apoyo internacional.
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