El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración considera una “toma de control amistosa” de Cuba, justificando la medida ante la crisis económica y energética que atraviesa la isla. El mandatario señaló que el país caribeño enfrenta una situación crítica por la falta de petróleo, dinero y alimentos, condiciones derivadas del bloqueo de crudo impuesto por Washington.
Durante sus declaraciones, el titular del Ejecutivo estadounidense sostuvo que su gobierno podría emprender acciones para beneficiar tanto a los residentes de la isla como a la comunidad cubana en el exilio. Asimismo, confirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, encabeza la gestión de los asuntos relacionados con Cuba en lo que calificó como un momento de cambio para dicha nación.
Contexto de tensión diplomática
Este planteamiento ocurre tras un incidente armado en aguas territoriales cubanas, donde autoridades de la isla dispararon contra una embarcación procedente de Florida. El evento resultó en cuatro personas fallecidas y varios heridos, incluyendo a ciudadanos estadounidenses, lo que ha generado un incremento en las tensiones bilaterales.
Crisis energética y económica
La administración de Trump vinculó la propuesta de intervención a los «serios problemas» de abastecimiento que padece el gobierno cubano. Según la Casa Blanca, el bloqueo al suministro de crudo ha agudizado la parálisis energética en el territorio, limitando la capacidad de respuesta de las autoridades locales ante las demandas básicas de la población.
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