México registró 35,200 millones de intentos de ciberataques durante el primer trimestre de 2025, lo que lo posiciona como el segundo país más afectado de América Latina, de acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
La organización advierte que la falta de educación sobre la huella digital ha generado una vulnerabilidad estructural que trasciende lo tecnológico y se extiende a todos los sectores sociales.
La huella digital —también llamada sombra electrónica— abarca todo el registro de actividades que usuarios y organizaciones dejan en internet: búsquedas, historiales, correos o publicaciones. Cuando no se gestiona adecuadamente, esta información se convierte en un blanco para la delincuencia cibernética.
Riesgos para todos los grupos de población
El fenómeno afecta de forma transversal a la sociedad mexicana. De acuerdo con la UNODC, el 80% de los intentos de ciberataque se dirigen a países con baja capacidad de respuesta, y en México, el 68% de los menores de edad están expuestos a algún tipo de delito digital.
Jóvenes, trabajadores y personas mayores son igualmente vulnerables, en especial por la falta de conocimiento sobre los mecanismos de seguridad digital básicos.
Falta de cultura y herramientas de protección
Para Antonio Arellano, cofundador y codirector ejecutivo de Delta Protect, el problema no radica solo en la tecnología sino en el desconocimiento cotidiano:
“La ciberseguridad no es un tema prioritario sólo para las empresas. En el ámbito personal, cuentas bancarias, correos electrónicos o fotos familiares pueden verse comprometidas si no se sabe cómo protegerlas”.
Delta Protect identificó que la mayoría de los usuarios en México no utiliza herramientas básicas de seguridad, como gestores de contraseñas, redes VPN o configuraciones de privacidad. Esta carencia de prácticas de protección incrementa los riesgos a escala nacional.
Educación digital como prioridad
Durante octubre, mes de la Concienciación sobre la Ciberseguridad, se promueven iniciativas educativas para impulsar el aprendizaje sobre protección de datos personales y uso responsable de internet.
Tanto la UNODC como Delta Protect coincidieron en que sin un cambio educativo profundo, la adopción de tecnología seguirá siendo insuficiente ante el volumen creciente de amenazas digitales.
“El reto no es solo tecnológico, sino cultural”, enfatizó Arellano. “Sin educación digital, cada usuario seguirá siendo el eslabón más débil del sistema”.
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