Altos niveles de azúcar en sangre afectan el corazón en jóvenes de 17 a 24 años

Por: Redacción | 10 de junio de 2025, 8:48 pm CST

Un estudio internacional revela que niveles elevados y persistentes de glucosa en sangre y resistencia a la insulina aumentan el riesgo de daño funcional y estructural al corazón durante la transición de la adolescencia a la adultez temprana. La investigación, publicada en la revista Diabetes Care, se realizó con 1,595 jóvenes entre 17 y 24 años, pertenecientes a la cohorte “Niños de los 90” de la Universidad de Bristol.

El seguimiento mostró que la prevalencia de prediabetes, definida con dos puntos de corte diferentes (5.6 mmol/L y 6.1 mmol/L de glucosa en ayunas), se multiplicó por cinco entre los 17 y 24 años. El 6.2 % de los adolescentes presentaba niveles iguales o superiores a 5.6 mmol/L a los 17 años, cifra que aumentó al 26.9 % a los 24 años. Con el punto de corte más alto, del 1.1 % se pasó al 5.6 %.

El estudio también registró un incremento de tres veces en la hipertrofia ventricular izquierda, que pasó del 2.4 % a los 7.1 %, y un aumento en la disfunción cardíaca del 9.2 % al 15.8 % en el mismo grupo etario. La glucemia en ayunas persistentemente igual o superior a 5.6 mmol/L se asoció con un 46 % más de riesgo de hipertrofia, mientras que con la glucemia igual o superior a 6.1 mmol/L el riesgo se triplicó.

Los niveles elevados de glucosa también afectaron la relajación del músculo cardíaco, alteraron la función normal del corazón y aumentaron la presión sanguínea que retorna al órgano. La resistencia a la insulina, medida mediante glucosa e insulina en ayunas, incrementó en un 10 % el riesgo de daño cardíaco prematuro y agravamiento progresivo.

En términos de género, el aumento de glucosa contribuyó a un mayor incremento de masa cardíaca en mujeres (0.57 g/m) en comparación con hombres (0.11 g/m) durante el período de crecimiento. El médico Andrew Agbaje, autor principal del estudio, señaló que la hiperglucemia podría dañar el corazón femenino cinco veces más rápido que el masculino, subrayando la necesidad de enfocarse en la prevención en mujeres jóvenes.

El análisis tuvo en cuenta variables adicionales como presión arterial, colesterol, triglicéridos, proteína C reactiva, actividad física, hábitos de tabaquismo, antecedentes familiares y composición corporal. Los resultados refuerzan que la adolescencia tardía es una etapa crítica para el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, incluso en jóvenes con peso normal.

Finalmente, el estudio advierte sobre un círculo vicioso donde la resistencia a la insulina y el aumento de la masa grasa corporal se potencian mutuamente, y resalta la importancia de adoptar estilos de vida saludables y hábitos alimentarios adecuados en la transición a la adultez para prevenir enfermedades cardiovasculares.


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo