Un grupo de legisladores republicanos bloqueó este viernes el avance del plan de recortes fiscales propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La iniciativa, que buscaba extender exenciones fiscales de su primer mandato e incorporar nuevas reducciones, fue detenida en el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes.
Cinco representantes del ala conservadora republicana votaron en contra del proyecto, superando los tres votos necesarios para frenar temporalmente su avance. “Estamos emitiendo cheques que no podemos cobrar y nuestros hijos van a pagar las consecuencias”, declaró el congresista Chip Roy al justificar su oposición.
El proyecto, denominado por Trump como “Gran y hermoso proyecto de ley”, fue discutido en sesiones maratónicas durante la semana con la intención de ser aprobado antes del 26 de mayo, Día de los Caídos, y llegar al despacho presidencial antes del 4 de julio. Sin embargo, la falta de consenso interno pone en riesgo su aprobación.
La propuesta incluye medidas como exenciones fiscales a propinas y horas extras, recortes de impuestos a préstamos para automóviles nacionales, y mayores beneficios fiscales para adultos mayores y familias con hijos. También contempla un impuesto del 5% a las remesas enviadas fuera del país, lo cual generó críticas del gobierno mexicano por considerarlo discriminatorio.
Además, se propone financiar parte del déficit resultante mediante restricciones al programa Medicaid, que actualmente brinda cobertura médica a unos 71 millones de personas. Este punto ha generado divisiones entre los republicanos: mientras los conservadores exigen recortes más profundos, los moderados temen afectaciones a otros programas sociales.
Horas antes de la votación, Trump instó a su partido a cerrar filas: “Los republicanos deben unirse tras el ‘Gran y hermoso proyecto de ley’”, publicó en su red Truth Social. Posteriormente, criticó la falta de acción legislativa y advirtió sobre las consecuencias de no aprobar la reforma: “El país sufrirá mucho sin esta legislación… ¡Dejen de hablar y háganlo!”.
Sin el aval del Comité de Presupuesto, el plan fiscal enfrenta ahora un estancamiento que podría demorar o incluso impedir su paso al pleno de la Cámara de Representantes y al Senado. El liderazgo republicano deberá negociar con sus propias filas para salvar el proyecto.
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