El nuevo secretario de Salud, David Kershenobich, ha decidido cancelar el proceso de mudanza de la Secretaría de Salud a Acapulco, un proyecto que se había iniciado en 2022 bajo la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Tras más de 100 millones de pesos gastados en acondicionar oficinas, fletes y otros costos logísticos, la dependencia federal ha optado por regresar todas sus oficinas a la Ciudad de México, poniendo fin a un plan de descentralización que resultó inviable.
La reubicación de la Secretaría de Salud a Acapulco, que fue parte de un esfuerzo por distribuir las oficinas del gobierno federal en diferentes estados del país, se encontró con serias dificultades operativas. A los problemas administrativos y conflictos laborales se sumaron los efectos devastadores de los huracanes Otis (2023) y John (2024), que dañaron la infraestructura y retrasaron la prestación de servicios básicos en la ciudad. Esta situación hizo imposible que los funcionarios pudieran desempeñar sus funciones de manera efectiva, a pesar de que alrededor de mil 200 trabajadores se trasladaron a Guerrero.
El acuerdo de mudanza se había formalizado en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2022, cuando el entonces secretario de Salud, Jorge Alcocer, firmó un decreto que ordenaba el traslado de varias unidades administrativas de la dependencia a un edificio ubicado en la Costera Miguel Alemán, cerca de la playa Tamarindos. Sin embargo, a pesar de la inversión inicial y los esfuerzos por hacer funcionar la sede en Acapulco, la falta de conectividad y la crisis de infraestructura determinaron que el proyecto no pudiera mantenerse.
La mudanza, que incluyó remodelaciones costosas del edificio «inteligente» en Acapulco, también se vio empañada por la falta de transparencia en cuanto a los gastos realizados. Aunque diversas solicitudes de información fueron realizadas para conocer los costos exactos del traslado y acondicionamiento, los datos obtenidos fueron limitados, lo que ha generado críticas sobre la falta de claridad en el manejo de los recursos públicos.
El proyecto de descentralización de la Secretaría de Salud no solo coincidió con la crisis de la pandemia de Covid-19, sino también con otras fallas del sistema de salud, como la escasez de medicamentos y la controversia sobre el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). En este contexto, el traslado de la Secretaría a Acapulco resultó inoportuno y, a pesar de las promesas de mejorar la eficiencia y el servicio público, terminó siendo un esfuerzo fallido que no logró cumplir sus objetivos.
Ahora, con la cancelación de la mudanza, todas las oficinas de la Secretaría de Salud regresarán a la Ciudad de México, lo que también pone en duda la viabilidad de otros proyectos similares impulsados por la administración de López Obrador. Además, el programa de incentivos para los trabajadores que decidieron mudarse a Guerrero, como los créditos de vivienda del ISSSTE, se suspenderá, afectando a aquellos que se habían comprometido al traslado.
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