La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó que la pobreza en México continuará disminuyendo, pero a un ritmo más lento en comparación con la etapa posterior a la pandemia. Según Alberto Arenas, director de la Dirección de Desarrollo Social de la CEPAL, la reducción de la pobreza en el país estará principalmente vinculada a la dinámica laboral y al aumento de los ingresos laborales, aunque la desaceleración será notoria respecto al periodo 2020-2022, cuando las transferencias públicas jugaron un papel importante en la mitigación de la pobreza.
En su informe «Desarrollo Social en América Latina y El Caribe 2024», la CEPAL destacó que en 2022 la tasa de pobreza extrema en México alcanzó un 6.2%, mientras que la pobreza general fue del 28.6%, cifras por debajo de las observadas en 2020, cuando la pandemia golpeó fuertemente al país y estas tasas llegaron a 9.2% y 34%, respectivamente. Arenas atribuyó esta mejora a la mayor estabilidad del mercado laboral y el aumento de los salarios reales, factores que tuvieron un impacto positivo en los hogares más vulnerables.
Uno de los aspectos destacados en el informe es el impacto de las transferencias sociales no contributivas, como las pensiones para adultos mayores. Estas ayudas han sido fundamentales para evitar que más personas caigan en la pobreza. «La protección social no contributiva ayuda a evitar que más hogares se sumen a la pobreza, proporcionando una red de seguridad económica vital para los sectores más vulnerables», señaló Arenas.
El informe también subraya que la principal causa de la reducción de la pobreza en 2022 en México fue el aumento de los salarios reales, lo que permitió a muchas personas mejorar sus condiciones económicas. Sin embargo, la CEPAL advirtió que, en ausencia de cambios significativos en las políticas de protección social, la disminución de la pobreza podría ralentizarse en los próximos años.
A nivel regional, América Latina y el Caribe han experimentado una disminución general de la pobreza desde el pico registrado durante la pandemia. En 2023, la pobreza en la región alcanzó su nivel más bajo desde 1990, con un 27.3% de la población viviendo en condiciones de pobreza, aunque aún persisten altos niveles de desigualdad. El informe resaltó que Brasil, en particular, contribuyó con cerca del 80% de la reducción de la pobreza en América Latina, y que, sin su desempeño, la pobreza regional habría sido más alta.
Para 2023, la CEPAL proyectó que la pobreza en la región continúe reduciéndose al 26.8%, lo que equivaldría a 170 millones de personas en situación de pobreza, mientras que la pobreza extrema se situaría en un 10.4%. Además, destacó que los ingresos laborales, especialmente los derivados del trabajo asalariado, han sido el principal motor de la disminución de la pobreza en varios países de América Latina, incluidas Colombia, El Salvador, Paraguay y República Dominicana.
Aunque se observan avances en la reducción de la pobreza, la CEPAL advirtió que la distribución de la riqueza sigue siendo extremadamente desigual, lo que limita las oportunidades para muchos sectores de la población. La Comisión destacó la necesidad de fortalecer los sistemas de protección social y de adoptar políticas más inclusivas para lograr una verdadera equidad en la región.
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