El huracán ‘John’ sepultó comunidades enteras en Coyuca de Benítez, Guerrero, dejando tras de sí un panorama desolador. Dos semanas después del embate del meteoro, los habitantes continúan esperando la llegada de ayuda oficial, mientras luchan por sobrevivir en medio de la devastación. María de los Ángeles, una residente afectada, narra cómo su vida cambió drásticamente: “Es lo que me dejó, qué le puedo decir, nos dejó en la calle… Se fue todo mi trabajo, no tengo nada y estoy a la espera de que lleguen las autoridades”, lamenta.
Apenas un año después de que el huracán ‘Otis’ golpeara a la región, ‘John’ volvió a azotar Guerrero con una fuerza implacable. Para Coyuca de Benítez, el impacto del huracán llegó en un momento crítico, apenas una semana después del cambio de gobierno municipal, marcado por el asesinato de un candidato local. La reconstrucción tras ‘Otis’ ya era lenta, y con este nuevo desastre, los habitantes sienten que están comenzando de cero. «No tengo dónde trabajar, no sé qué hacer realmente», confiesa María de los Ángeles entre lágrimas.
Los daños son visibles en toda la región. Casas destruidas, caminos cortados y ríos desbordados son ahora parte del paisaje. El testimonio de María refleja la incertidumbre de cientos de familias. Un simple letrero de lámina y una casa a punto de ser tragada por el río es lo único que le queda. La comunidad sigue en espera de la intervención del gobierno y organizaciones de ayuda, pero hasta ahora, la respuesta ha sido lenta.
El nuevo gobierno local, que asumió el cargo hace apenas siete días, enfrenta el desafío monumental de atender las necesidades urgentes de los damnificados. Los pobladores expresan su frustración y desesperanza, pues la reconstrucción después de ‘Otis’ había sido mínima, y ahora con ‘John’, la situación parece haber empeorado. La falta de infraestructura y recursos ha retrasado la llegada de apoyo, lo que aumenta la tensión entre las comunidades afectadas.
Los efectos de estos fenómenos naturales no solo han destruido hogares, sino también los medios de subsistencia de los habitantes. La economía local, basada en la agricultura y el comercio, ha quedado paralizada. Las plantaciones y cultivos fueron arrasados por las lluvias torrenciales, y las familias que dependen de ellos no ven un futuro claro. “Sin trabajo, sin casa, ¿cómo vamos a salir adelante?”, se pregunta otro residente, quien también ha perdido todo.
Con más de 14 días sin acceso a servicios básicos y sin una respuesta clara del gobierno, las familias de Coyuca de Benítez están al borde de la desesperación. La esperanza de los pobladores sigue puesta en la llegada de la ayuda humanitaria, pero mientras tanto, la devastación y el temor de un futuro incierto prevalecen en la región.
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