La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) expresó su profunda preocupación por los recientes asesinatos del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, y el secretario de gobierno municipal, Francisco Gonzalo Tapia. En un comunicado, los líderes eclesiásticos calificaron los hechos como «alarmantes» y urgieron a las autoridades a tomar medidas inmediatas para garantizar la seguridad en Guerrero y el país.
El asesinato de Alejandro Arcos, quien fue encontrado decapitado seis días después de asumir la presidencia municipal de Chilpancingo, y el homicidio de Gonzalo Tapia, ocurrido apenas cuatro días después de asumir el cargo, han generado indignación y temor en la comunidad. La CEM ofreció su solidaridad a los familiares de las víctimas y enfatizó la necesidad de que estos crímenes no queden impunes. «Estos eventos revelan una situación alarmante en nuestro país», señalaron.
Los representantes de la Iglesia católica instaron a los gobiernos federal, estatal y municipal a tomar acciones concretas e inmediatas para restablecer la paz y seguridad en las comunidades afectadas por la violencia. Además, pidieron que se implementen procesos de pacificación en las regiones más afectadas por la criminalidad en México. “Es urgente atender el bienestar de todos los ciudadanos y actuar antes de que el problema se agrave más”, advirtieron.
Estos homicidios se suman a una ola de violencia que ha sacudido a Chilpancingo en las últimas semanas. Antes del asesinato de Arcos, se reportó la muerte de Ulises Hernández Martínez, exdirector de la Unidad de Fuerzas Especiales de Guerrero, y de Gonzalo Tapia, quien fue atacado a unas cuadras del Palacio Municipal de Chilpancingo. La violencia política en la región ha encendido alarmas en diversos sectores de la sociedad.
La Federación Nacional de Municipios de México (FNMM) también se pronunció enérgicamente, exigiendo la renuncia de Hernán Cortés Hernández, titular de la Guardia Nacional, y de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal. La FNMM denunció la «ineptitud» de las autoridades para frenar la ola de violencia política y expresó su preocupación por la creciente inseguridad que enfrentan los líderes locales.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó que Chilpancingo esté entre los municipios con más homicidios a nivel nacional, aunque reconoció la gravedad del caso de Alejandro Arcos. Sheinbaum indicó que se está evaluando la posibilidad de que la Fiscalía General de la República (FGR) atraiga la investigación para esclarecer los hechos.
La violencia en Guerrero sigue siendo un tema prioritario para el país, y la creciente presión de organizaciones civiles, eclesiásticas y políticas podría impulsar acciones más decididas por parte del gobierno federal en los próximos días.
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