Los habitantes de la Sierra de Chiapas enfrentan una grave crisis de seguridad, pues se encuentran atrapados en sus comunidades debido a las amenazas y bloqueos impuestos por grupos del crimen organizado. Desde hace más de una semana, los municipios de la región, incluyendo Motozintla y El Porvenir, sufren la constante violencia derivada de la disputa entre cárteles que luchan por el control del área.
Los residentes han reportado un ambiente de miedo y desesperanza, con constantes enfrentamientos y bloqueos carreteros que han paralizado la vida cotidiana. Según informes de Diario del Sur, los ciudadanos están limitados a sus hogares por temor a represalias y la vigilancia de los grupos delincuenciales, quienes han rastreado sus teléfonos y amenazado a aquellos que intentan comunicar la situación a medios de comunicación.
Un habitante de Motozintla, que habló bajo anonimato, describió el panorama como «crítico», mencionando los constantes tiroteos y la presencia de camionetas de delincuentes que patrullan las calles. El ambiente de zozobra ha llevado a un desplome en las actividades diarias y un severo impacto en la vida comunitaria.
En El Porvenir, otro poblador indicó que el municipio ha adquirido un aspecto de «pueblo fantasma» debido al miedo generalizado, con personas encerradas en sus viviendas y obligadas a participar en bloqueos organizados por los grupos del crimen. La situación se ha visto agravada por cortes en el suministro de energía eléctrica, servicios de telefonía e internet, y el desabasto de productos esenciales en tiendas locales.
Las autoridades locales y federales han sido criticadas por su inacción en la región. Los habitantes lamentan la falta de intervención gubernamental, lo que ha dejado a las familias de la Sierra a merced de la violencia y la inseguridad. En respuesta a las crecientes denuncias, se ha observado la presencia de organizaciones civiles como El Maíz en algunas comunidades, tratando de ofrecer una protección mínima ante el caos generado por los cárteles, en particular el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los residentes han expresado su angustia, calificando la situación como «lo más oscuro de la vida». La violencia en la Sierra de Chiapas ha generado una crisis humanitaria en la que los pobladores viven en un estado constante de alerta y desesperanza, mientras esperan una respuesta efectiva de las autoridades para restaurar la paz y seguridad en la región.
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