La Cámara de Diputados aprobó con 305 votos a favor, 151 en contra y una abstención, en lo general; y con 260 votos 183 en contra y una abstención, en lo particular, la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2024, un proceso que se extendió por más de 15 horas y que estuvo marcado por la presentación de más de 700 reservas por parte de los legisladores.
La aprobación en lo general y en lo particular de esta ley, que establece los ingresos totales para el próximo año, ha generado un intenso debate y controversia en el país.
El proyecto de ley prevé ingresos totales por 9 billones 66 mil millones de pesos, lo que representa un incremento neto del 9.23 por ciento con respecto al año anterior. Esta cifra incluye un techo de endeudamiento neto interno de hasta 1.9 billones de pesos, y un endeudamiento neto externo de hasta 5.2 mil millones de dólares. Además, se autoriza la contratación de créditos por hasta 2.5 mil millones de pesos para el financiamiento de obras públicas.

Uno de los aspectos más polémicos de esta ley es el aumento significativo en la tasa de retención del Impuesto sobre la Renta (ISR) para los intereses bancarios, que pasa del 0.15 por ciento al 1.48 por ciento. Este cambio representaba un aumento del 887 por ciento en la retención de ISR sobre los intereses bancarios, una medida que fue objeto de fuertes críticas de diversos sectores; sin embargo, el bloque de diputadas y diputados ‘Marcelistas’, afines al movimiento denominado «El Camino de México», presentaron una reserva que ajustó este incremento a sólo el 0.50 por ciento.
Los detractores de esta disposición argumentaron que actúa como un desincentivo al ahorro y podría afectar los ingresos de las personas físicas que dependen de los intereses generados por sus cuentas de ahorro y depósitos bancarios.
Otra medida importante contenida en la Ley de Ingresos es la implementación de un derecho de utilidad compartida del 40 por ciento para los asignatarios en materia de hidrocarburos. Esta disposición reemplaza la tasa prevista en la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos y tiene como objetivo garantizar un equilibrio fiscal y el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado mexicano con los contratistas en el sector de hidrocarburos.
Además, la ley mantiene los mismos estímulos fiscales que se otorgaron en el ejercicio anterior, como la deducción inmediata de inversiones, el subsidio al empleo, el estímulo al diesel y biodiesel, entre otros. También se ha incorporado una facilidad para las personas físicas que tienen su casa habitación en las zonas afectadas por los sismos ocurridos en 2017, permitiéndoles no considerar como ingresos acumulables los apoyos económicos que reciban para la reconstrucción o reparación de sus viviendas.
La aprobación de esta ley ha generado una intensa polémica en el ámbito político y económico de México. Mientras que algunos sostienen que las medidas contenidas en la ley son necesarias para mantener la estabilidad fiscal y garantizar el cumplimiento de compromisos internacionales, otros argumentan que el aumento en la retención del ISR sobre intereses bancarios podría tener un impacto negativo en los ahorros de los ciudadanos y actuar como un desincentivo para la inversión y el ahorro.

El dictamen de la Ley de Ingresos fue remitido al Senado de la República para su análisis y eventual ratificación. La discusión y el debate sobre esta legislación seguramente continuarán en el Senado y en la sociedad en general, ya que se trata de un tema de gran relevancia para el futuro económico de México.
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