La pobreza y el hambre ya no son el motivo por el que cientos de familias buscan una mejor vida en los Estados Unidos, ahora es la violencia.
El presidente López Obrador dijo al inicio de su administración: “Tengo un sueño que quiero convertir en realidad. Llegará un día durante mi gobierno que no irán mexicanos a trabajar a Estados Unidos, porque van a tener trabajo y serán felices donde nacieron”.
Para ello, el 29 de diciembre de 2018 -antes de cumplir un mes como presidente- anunció un proyecto especial enfocado en los 3 mil 180 kilómetros de frontera norte, el cual incluye estímulos fiscales, disminución del Impuesto Sobre la Renta del 30 al 20 por ciento, reducción del IVA del 16 al 8 por ciento, aumento al doble del salario mínimo y homologación del precio de los energéticos (gasolina y diésel, en aquel entonces más baratos en la Unión Americana, y la electricidad). El objetivo era impulsar la inversión, crear empleos y aprovechar “la fortaleza económica” de las entidades fronterizas estadounidenses.
Entró en vigencia el 1 de enero de 2019 en las 43 comunidades contiguas de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, la llamada zona libre.
El plan para «retener a paisanos», dijo el mandatario, se complementaría con la creación de empleos a través de programas sociales como Sembrado Vida y la construcción de megaproyectos como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el corredor del Istmo de Tehuantepec y el aeropuerto de Santa Lucía. “Serán como cortinas de desarrollo para ir reteniendo a los mexicanos en sus lugares de origen, que no tengan necesidad de emigrar”, aseguró.
Trece meses después el canciller Marcelo Ebrard reconoció un leve aumento en el número de migrantes mexicanos el 12 de febrero de 2020. Pero prometió: «La tendencia nos dice que pronto será menos», y agregó un programa que presta especial atención a las comunidades con el mayor porcentaje de retornados.
Pero contrario a los «sueños» de AMLO, los datos oficiales -tanto en Estados Unidos como en México- demuestran el fracaso de la estrategia del gobierno y vinculan a López Obrador como un presidente vinculado al repunte de la migración de conciudadanos, sin olvidar el contexto de la pandemia yla crisis económica mundial.
Durante el mandato de seis años de López Obrador: de diciembre de 2018 a junio de 2022, 4 millones 790 mil 733 migrantes fueron detenidos por la patrulla fronteriza cuando intentaban cruzar; de los cuales 1 millón 787 mil 623 son mexicanos, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.
Sin embargo, lo más significativo es el aumento año tras año de los encarcelados en 2019, solo el 28 por ciento eran mexicanos; para 2020 el porcentaje ha subido al 66 por ciento -un año atípico por el coronavirus-, en 2021 fue del 35 por ciento y en los primeros seis meses de 2022 fue del 37 por ciento.
El aumento se hace más evidente si miramos el promedio diario de mexicanos detenidos: en el último trimestre de 2018 era de 548, en 2019 subió a 708, en 2020 a 993, en 2021 a 1,936 y en 2022 a 2,466. Un alza, en este lapso, de 450 por ciento.
Mexicanos detenidos en la frontera
Total de detenidos en sexenio de AMLO: 4,790,733
Mexicanos: 1,787,623 (37.31%)
2019
Detenidos en general: 921,812
Mexicanos: 258,393 (28.3%)
Promedio diario: 708 mexicanos.
2020
Detenidos en general: 547,777
Mexicanos: 362,251 (66.13%)
Promedio diario: 993 mexicanos
2021
Detenidos en general: 2,035,656
Mexicanos: 706,647 (34.71%)
Promedio diario: 1,936 mexicanos
2022 (de enero a junio)
Detenidos en general: 1,227,171
Mexicanos: 446,391 (36,37%)
Promedio diario: 2,466 mexicanos
De todo el sexenio de López Obrador, el mes con más detenciones de mexicanos ha sido marzo de este año, con 87,899.
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