El Capital de Andrés

Por: Redacción | 12 de julio de 2022, 2:03 am CST

Más normal que la ficción / Sergio Lara García / @BlueGallade

En nuestro proceso de crecimiento como personas, es esencial hacer un ejercicio interno de reflexión que nos permita conocernos: saber de nuestras emociones, debilidades y fortalezas son elementos esenciales en nuestra formación como seres humanos. 

De aquí podemos partir para nuestro desarrollo pleno, tanto a nivel personal, como espiritual y laboral. De no haberme percatado de que, su humilde servidor, tiene cierta afinidad a escribir, probablemente hoy no nos encontraríamos en este proceso comunicativo.

Quiero creer que el presidente de la República en algún momento tuvo una reflexión de este tipo, ya que eso fue lo que eventualmente le permitió convertirse en la figura política más “importante” del México democrático. 

Tengan en cuenta que uso el adjetivo de “importante” como sinónimo de “conocido”, ya que muy difícilmente encontrarán a un político que sea reconocido con la facilidad de AMLO, incluso antes de haber ascendido al cargo del poder Ejecutivo. 

Como opositor, fue uno de los más fieros y directos, con una gran capacidad de oratoria en cuanto a encender a su público se refiere, y eventualmente logró tejer las alianzas que le permitirían llegar a la Presidencia de la República. 

Esa fue la gran capacidad de AMLO en la opinión de muchos quienes hemos visto su desarrollo como candidato desde la oposición partidista, pero que durante su presidencia nos ha hecho dudar mucho de que tanto sirve para Gobernar tener esa enorme capacidad. 

No podemos darle muchas vueltas al asunto: el Gobierno de AMLO ha sido un completo y total fracaso; por más que busque negar la realidad, no hay una sola medida en la que México haya logrado sobresalir en el desarrollo de nuestro país en estos últimos cuatro años, e incluso se puede argumentar que en muchos otros estamos peor que antes. 

Pero el hijo pródigo de Macuspana se ha acorazado en esa gran habilidad de convocatoria y control político de sus bases, así como la incapacidad misma de sus adversarios partidistas en las mismas áreas. 

En vez de buscar un Buen Gobierno para la ciudadanía, ha enfocado todos sus esfuerzos en mantener el control político del país, cueste lo que cueste. Incluso su el precio a pagar es el de terminar de manera adelantada su propia presidencia. 

Andrés es hoy un poni de un solo truco, tanto que se ha convertido en su propia ancla, ya que ha decidido utilizar su capital político en proyectos inviables que eventualmente destaparán su propia corrupción, mientras sigue creando un Battle Royale dentro de su propia institución política, dado que es evidente a la vista —y los hechos—que, sin la figura de AMLO, todas las tribus de ese partido se devorarían entre sí. 

El presidente ha creído que su popularidad y sus capacidades políticas le bastarán para vencer el eventual juicio de la historia que le espera a él y a sus secuaces, pero la realidad pinta en el camino contrario. 

Tal vez el presidente debería ver en el retrovisor lo que hoy es el legado de quien fuese su “maestro”, Luis Echeverría Álvarez, quien falleció este fin de semana, y cuyo epitafio, al menos en el consciente colectivo, no fue “Arriba y Adelante”, sino un modesto “No hay mal que dure Cien Años”

Caja de Monerías: 

Aprovecho el espacio para recomendarles con todas sus letras que vean Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo, por si les interesa encontrar el verdadero sentido a la vida, o más bien, entender que esta no lo tiene y eso está bien. Creo que por eso el público mexicano reaccionó tan bien a esta obra, ya que somos ya expertos en vivir en un país demasiado surreal hasta para Dalí.


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