El Partido Revolucionario Institucional (PRI) difundió un posicionamiento en el que alerta sobre riesgos estructurales que, a su juicio, implicaría la reforma electoral en discusión, particularmente en materia de autonomía institucional, equidad en la competencia y representación política, elementos que —según el documento— han sido construidos a lo largo de más de seis décadas de cambios legales graduales.
El texto subraya que el sistema electoral mexicano no surgió de manera inmediata, sino como resultado de reformas sucesivas iniciadas en 1963, cuando se incorporaron mecanismos para garantizar la presencia de fuerzas políticas distintas al partido en el poder dentro del Congreso, lo que marcó el inicio de la apertura institucional.
De acuerdo con el posicionamiento, las reformas de 1977, 1986, 1990, 1996 y 2014 fortalecieron la organización autónoma de las elecciones, ampliaron la pluralidad y establecieron reglas que permitieron la alternancia política, incluida la transición presidencial del año 2000, considerada un hito en la historia democrática del país.
Autonomía electoral y control gubernamental
Uno de los principales riesgos señalados es el debilitamiento del Instituto Nacional Electoral (INE). El PRI advierte que modificar su diseño y atribuciones podría revertir el principio de autoridad electoral independiente, instaurado para evitar que el gobierno federal concentre funciones administrativas, presupuestales y de calificación de elecciones.
El documento enfatiza que la autonomía del árbitro electoral fue una respuesta directa a conflictos postelectorales del siglo pasado, y que su erosión podría generar desconfianza ciudadana, así como disputas sobre la validez de los resultados en futuros comicios.
Equidad y representación política
El posicionamiento también advierte que la reducción del financiamiento público a los partidos tendría impactos diferenciados en la competencia, al limitar la capacidad operativa de fuerzas con menor presencia territorial, lo que —según el texto— podría alterar las condiciones de equidad previstas en la legislación electoral.
En cuanto a la representación legislativa, el PRI señala que los cambios propuestos podrían modificar los equilibrios construidos para garantizar la presencia de minorías en el Congreso, un principio que fue incorporado para reflejar la diversidad política y social del país.
Finalmente, el documento plantea que cualquier modificación al sistema electoral debe partir del consenso amplio y del reconocimiento de los aprendizajes institucionales acumulados, al advertir que alterar reglas fundamentales sin ese respaldo implica riesgos para la estabilidad democrática y para la certeza de los procesos electorales.
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