La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no tiene previsto reunirse con líderes de la oposición para discutir la reforma electoral que su gobierno enviará al Congreso de la Unión, al señalar que el espacio institucional para el debate es el Poder Legislativo, donde están representadas todas las fuerzas políticas.
Durante su conferencia, la mandataria respondió que no contempla encuentros con dirigentes del PAN, PRI o Movimiento Ciudadano, pese a los llamados al diálogo directo con el Ejecutivo. “No, no tengo pensado reunirme con ellos”, dijo al ser cuestionada sobre un eventual acercamiento.
Sheinbaum sostuvo que la iniciativa que presentará su gobierno fortalece la democracia y rechazó que pueda calificarse como autoritaria. Subrayó que la discusión corresponde al Congreso, órgano facultado para analizar y, en su caso, aprobar la reforma. “Es una propuesta que fortalece la democracia y estará a debate en el Congreso”, expresó.
Debate legislativo y foros
La presidenta recordó que en el Poder Legislativo están representados los partidos de oposición, por lo que ahí se dará la deliberación política. Añadió que las y los legisladores podrán convocar a foros adicionales si así lo consideran.
Indicó que ha revisado diversas propuestas sobre el tema electoral, incluidos documentos del Instituto Nacional Electoral (INE) y de actores como Lorenzo Córdova y Claudio X. González. Señaló que algunos planteamientos del INE podrían analizarse, como realizar la elección de jueces en 2028 y no en 2027, para evitar coincidencias con otros procesos.
Plazos y ejes de la iniciativa
Sheinbaum adelantó que la iniciativa podría presentarse en la primera o segunda semana de febrero, momento a partir del cual iniciará formalmente su discusión legislativa. Precisó que la definición final corresponderá a la comisión encargada y al Congreso.
Sobre el contenido, explicó que se atenderán dos preocupaciones ciudadanas: la revisión del esquema de representación proporcional, en particular de los plurinominales vinculados a cúpulas partidistas, sin eliminar ese principio; y la reducción del costo del sistema electoral. “La democracia es muy cara”, afirmó, al referirse al gasto público asociado a partidos y al aparato electoral.
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