El expresidente Ernesto Zedillo solicitó que las principales obras del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sean auditadas, en respuesta a los señalamientos que la presidenta Claudia Sheinbaum hizo sobre su administración y el rescate bancario del Fobaproa. En una carta difundida este jueves, Zedillo acusó al actual gobierno de “tratar de distraer la atención” mediante “calumnias, insultos y amenazas”.
La reacción del exmandatario se produjo después de que la presidenta Sheinbaum, en su conferencia matutina, atribuyera a su administración la responsabilidad de una “tremenda” crisis económica provocada por la implementación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa). El mecanismo, creado en los años 90 para enfrentar la crisis financiera, ha sido un tema recurrente de crítica por parte de Morena y sus aliados.
En su respuesta, Zedillo afirmó que su gobierno fue objeto de una auditoría independiente sobre el Fobaproa, ordenada por la Cámara de Diputados y realizada por un auditor internacional. Asimismo, cuestionó que no se apliquen los mismos estándares de transparencia a las obras prioritarias del sexenio anterior, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
“La ciudadanía tiene todo el derecho a saber cuánto costaron y qué beneficios se perdieron con esas gravísimas tropelías de López Obrador”, sostuvo Zedillo en el documento. Señaló además que los cuestionamientos a su gestión buscan desviar la atención de los “daños causados por las obras inútiles y acciones del gobierno anterior”.
El exmandatario también reiteró su postura crítica respecto a la reforma al Poder Judicial que se votará el próximo 1 de junio. En su carta, calificó como una amenaza para la democracia la propuesta de elegir por voto popular a jueces, magistrados y ministros, medida impulsada por el actual gobierno federal.
Zedillo ha publicado tres respuestas en días recientes dirigidas a la presidenta y a legisladores, en las que defiende su gestión y acusa a la administración actual de emprender una campaña de desprestigio. En esta última carta, enfatizó que las críticas en su contra se producen 25 años después de su mandato, con el fin de “difamar” y ocultar los efectos de decisiones gubernamentales recientes.
Hasta el momento, ni la Presidencia ni la Secretaría de Gobernación han emitido comentarios sobre esta nueva declaración del exmandatario. La controversia se enmarca en un contexto político previo a las elecciones federales, en las que se discutirán reformas estructurales impulsadas por la actual administración.
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