¿Soberanía energética? El declive en PEMEX

Por: Redacción | 31 de marzo de 2025, 9:32 am CST

#OPINIÓN: DATOS CON VALOR / POR: ABRAHAM ISAAC VERGARA CONTRERAS

Mientras el discurso oficial transexenal presume avances históricos en producción petrolera y autosuficiencia energética, los datos de 2024 revelan una realidad mucho más cruda: menos petróleo, más importaciones y un huachicol que vuelve a levantar cabeza.

La historia energética está escrita en arena. Claudia Sheinbaum, presidentA de la República y heredera del proyecto de la Cuarta Transformación, repitió el pasado 18 de marzo en el marco del aniversario de la expropiación petrolera el discurso de su mentor, en sus utopías desde 2018 la producción petrolera de PEMEX ha aumentado y México avanza hacia la “soberanía energética”. Dicho así, suena a épica nacional: pozos llenos, refinerías a todo vapor y gasolina fluyendo como si viviéramos en Abu Dabi. Sin embargo, una rápida revisión de los datos oficiales basta para comprobar que esa narrativa se sostiene con lo único que abunda en PEMEX: humo.

La producción presenta una clara caída, aunque no se diga en los mítines. En 2018, PEMEX promedió una producción diaria de 1,813 millones de barriles. Para 2023, la cifra descendió a 1,561 millones y, según datos preliminares de la CNH, en el 2024 ha caído aún más: apenas 1,525 millones de barriles diarios. Lejos de una recuperación, la empresa sigue atrapada en una tendencia descendente que no se detuvo ni con los millonarios rescates financieros del gobierno anterior. Desde 2019, PEMEX ha recibido más de 1.5 billones de pesos en apoyos. ¿Resultado? Más deuda, menos petróleo y discursos cada vez más desesperados.

La refinería de Dos Bocas (2022), con sus múltiples inauguraciones, prometía ser la pieza clave de la autosuficiencia energética. Tres años y más de 16 mil millones de dólares después, sigue sin refinar un solo litro de gasolina comercial. Deer Park, la refinería texana que supuestamente aseguraría el abasto nacional, solo ha servido para maquillar cifras de importación mientras México sigue comprando al menos el 60% de la gasolina que consume. A pesar del gasto faraónico, el sistema nacional de refinación opera aproximadamente al 50% de su capacidad. Pero no pasa nada, mientras se puedan cortar listones y publicar videos con cascos blancos de estos dos monumentos al autoengaño.

PEMEX cerró 2023 con una deuda total superior a los 110 mil millones de dólares. En términos de pérdidas acumuladas, suman más de 900 mil millones de pesos en el sexenio concluido hace algunos meses. El modelo financiero de la empresa parece sacado de una película de terror económico: cada año pierde más, requiere más subsidios, y, aun así, se insiste en presentarla como el eje de la soberanía energética. Mientras tanto, los mexicanos seguimos pagando esa ilusión con nuestros impuestos, el oficialismo no reconoce que es la empresa más endeudada del mundo.

Uno de los emblemas del sexenio anterior fue la cruzada contra el robo de combustible. En 2019, el expresidente López Obrador aseguró haber reducido el huachicol de 56 mil a solo 4 mil barriles diarios. Hoy, la realidad es otra. En 2023, el robo de combustible repuntó a más de 12 mil barriles diarios, y en cifras preliminares de 2024 las tomas clandestinas siguen en aumento. Las redes delictivas no solo no desaparecieron, sino que se adaptaron y regresaron con más fuerza. La “victoria” contra el huachicol fue tan duradera como un memorándum en Palacio Nacional, el enemigo coludido volvió por la puerta de atrás.

La “soberanía energética” que vende Sheinbaum no se sustenta en hechos. México produce menos petróleo, importa niveles similares de gasolina, y sostiene a PEMEX con respiración artificial. La refinería emblemática no funciona y el huachicol volvió a las andadas. Pero eso no impide que el discurso oficial se repita con entusiasmo en cada foro, mitin y video institucional. Este gobierno se encuentra en una eterna campaña electoral por lo que la narrativa importa más que los números. Se podría resumir en mucha retórica, poca gasolina nacional.

La promesa de la autosuficiencia energética ha sido uno de los pilares de la ideología obradorista que Sheinbaum pretende continuar sin alteraciones. Sin embargo, los datos de los recientes años muestran que esa soberanía es un espejismo: PEMEX sigue en crisis, la refinación nacional está estancada y la dependencia energética no solo continúa, sino que se profundiza. Si esta es la independencia energética que nos prometieron, más vale que vayamos acostumbrándonos al autoengaño como política pública. Y a llenar el tanque con gasolina importada… mientras dure. El petróleo no alcanza para tanto cuento.

* Opinión personal. Coordinador de la Maestría en Finanzas de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR México). ** Fuente: Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Reportes financieros anuales y trimestrales de PEMEX, Sistema de Información Energética, Secretaría de Hacienda y Crédito Público y Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.


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