La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) nombró a Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, como su nuevo presidente, sucediendo a Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, quien estuvo al frente de la institución durante seis años. En su nuevo cargo, Castro Castro estará acompañado por el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, como vicepresidente, y el obispo auxiliar de México, Héctor Mario Pérez Villarreal, como secretario general.
La CEM dio a conocer el nombramiento a través de un comunicado en el que destacó el compromiso de los nuevos líderes de guiar a la Iglesia en México en tiempos desafiantes. «Los obispos que hoy asumen estas importantes responsabilidades lo hacen conscientes del gran compromiso que representa servir a la Iglesia en México en estos tiempos desafiantes. Su misión será guiar a nuestra Iglesia particular en comunión con el Papa Francisco, respondiendo a los signos de los tiempos y a las necesidades más apremiantes de nuestro pueblo», expresó el Episcopado.
Ramón Castro Castro ha sido una voz crítica respecto a la situación de violencia en México. En su homilía del pasado domingo, el obispo de Cuernavaca lamentó la creciente inseguridad que afecta al país, expresando que “pareciera que la violencia se está apoderando de nuestro país. Cuánto se necesita la paz en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras calles. Da la impresión de que la violencia está tomando las riendas del país”.
La situación de violencia e inseguridad ha sido un tema recurrente en las declaraciones de Castro, quien ha instado a la sociedad y al gobierno a trabajar juntos en la construcción de la paz. Sus palabras han resonado particularmente en la comunidad católica, que enfrenta desafíos de gran magnitud en el contexto social actual.
La elección de Castro y su equipo ocurre en un contexto en el que la Iglesia en México busca reforzar su papel en la sociedad, tanto en temas espirituales como en su compromiso social y en la atención de problemáticas urgentes, como la violencia y la injusticia. El nuevo presidente de la CEM asume su mandato con la promesa de dar continuidad a esta misión y profundizar en el apoyo a las comunidades afectadas por la inseguridad.
Durante su presidencia, Castro Castro tendrá la tarea de colaborar estrechamente con las instituciones eclesiásticas y gubernamentales para ofrecer un mensaje de paz y esperanza en medio de un país que enfrenta niveles alarmantes de violencia. El reto será guiar a la Iglesia en una misión de reconciliación y apoyo a quienes más lo necesitan, en línea con la doctrina del Papa Francisco.
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