La industria mexicana rompió su racha de 41 meses consecutivos de crecimiento al reportar una caída anual de 0.3% en agosto, según cifras del Indicador de la Actividad Industrial del INEGI. Este retroceso es el primero desde febrero de 2021 y refleja señales de agotamiento en el sector, que ya había mostrado crecimientos inferiores al 1% en los últimos cuatro meses.
En su comparación mensual, la industria retrocedió 0.5% respecto a julio, siendo su primer tropiezo desde abril de 2024, lo que acentúa las preocupaciones de los analistas sobre su debilidad en los próximos meses.
Factores internos y externos afectan el desempeño industrial
De acuerdo con Alberto Ramos, economista en jefe de Goldman Sachs, el sector enfrenta una combinación de desafíos:
“Es probable que las presiones de los costos, las altas tasas de interés, las condiciones financieras internas restrictivas, la persistente incertidumbre política, la débil confianza empresarial y la moderación de la demanda externa afecten al sector en general en el corto plazo”.
Analistas de Deutsche Bank advirtieron que la caída de las exportaciones manufactureras en agosto podría presagiar un desempeño débil de este componente en los próximos meses, lo que sugiere riesgos a la baja para la industria mexicana.
Caídas en minería y construcción marcan la desaceleración
Los sectores más afectados en agosto fueron la minería y la construcción. La minería cayó 1.3% anual, acumulando diez meses consecutivos de contracción. Por su parte, la construcción retrocedió 4.1% anual, su primer descenso desde octubre de 2022, destacándose un desplome del 23.4% en obras de ingeniería civil, rubro clave para los proyectos insignia del Gobierno Federal.
Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia LATAM, prevé que la construcción seguirá siendo el sector con menor dinamismo hacia finales de 2024:
“La expectativa sobre las medidas de política económica de la nueva administración ha limitado el interés de los inversionistas. Sin embargo, para 2025 podría observarse una recuperación gracias a un mayor dinamismo en la inversión pública, lo que actuaría como catalizador para la inversión privada”.
Perspectivas mixtas en manufactura y servicios básicos
A pesar del entorno adverso, hubo avances en algunas áreas industriales. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y gas creció 2.0% anual, aunque fue su avance más modesto en cinco meses. En tanto, la industria manufacturera logró un crecimiento del 0.7% anual, revirtiendo el descenso de 0.5% registrado en julio.
Desde Banorte, los analistas anticipan una tendencia lateral para la industria hacia finales de año, con condiciones mixtas dentro de las manufacturas y la construcción. En particular, esperan que el sector automotriz y la edificación brinden algo de soporte al desempeño general.
Riesgos externos y limitaciones internas
Andrés Abadía, economista en jefe para LATAM de Pantheon Macroeconomics, señaló que la producción enfrenta presiones tanto de la inversión pública volátil como de la demanda de espacios industriales:
“La minería sigue siendo volátil y conlleva riesgos a la baja, mientras que la construcción está bajo presión por la falta de inversiones robustas tras la conclusión de los proyectos insignia”.
Por su parte, Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más, destacó que las tasas de interés elevadas y la incertidumbre política están limitando la inversión privada:
“El panorama es incierto, tanto por factores internos como externos, incluida la elección presidencial en Estados Unidos, lo que podría afectar la demanda de exportaciones manufactureras mexicanas”.
A medida que se acerca el cierre de 2024, la industria mexicana enfrenta desafíos considerables que podrían prolongar su debilitamiento. La combinación de una demanda externa moderada, un entorno de inversión incierto y las restricciones financieras internas sugiere que la recuperación será gradual y dependerá en gran medida de anuncios relevantes de la nueva administración sobre inversión pública y continuidad de proyectos estratégicos.
Con un entorno global incierto, el desempeño de la industria mexicana se perfila hacia un cierre de año con altibajos, marcando una etapa de ajuste tras varios años de crecimiento sostenido.
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