La economía de México ha confirmado su periodo de desaceleración con un menor crecimiento en el segundo trimestre de 2024. De acuerdo con la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) publicada este 30 de julio, el PIB creció 1.1 por ciento anual entre abril y junio, en comparación con el 1.9 por ciento anual observado de enero a marzo, según cifras ajustadas por estacionalidad, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) este martes.
Este es el avance más moderado de la economía de México desde el primer trimestre de 2021, cuando se contrajo 1.6 por ciento anual. Los tres grandes sectores de la economía exhibieron un menor ritmo; el PIB de las actividades terciarias, donde se incluye el comercio, los servicios y el turismo, creció 1.7 por ciento anual, desde el 2.4 por ciento de inicio de año.
Por su parte, el PIB de las actividades secundarias, que incluye la construcción y manufactura, mostró un avance de 0.5 por ciento anual en el segundo trimestre del año, desacelerándose desde el 1.5 por ciento en el periodo previo. En cuanto a las actividades primarias o relacionadas con el campo mexicano, el PIB se contrajo 2.2 por ciento anual, tras un incremento de 0.7 por ciento anual en el primer trimestre.
El enfriamiento de la economía de México ha provocado revisiones a la baja en la expectativa del PIB para todo el año a 1.9 por ciento, lo que representaría una desaceleración desde el avance de 3.2 por ciento de 2023. En el balance enero-junio, el PIB de México creció 1.5 por ciento anual, por lo que el panorama luce “nublado el resto del año”, advirtió Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics.
“El ciclo político estuvo presente en la mitad del año en su fase estimulativa tanto para consumo como inversión, aunque las dos empezaron a ‘apagarse‘ en junio. Esto manda señales de alerta para la segunda mitad del año, ya que la economía se verá afectada por la fase contraria”, dijo Coutiño en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
La pérdida de ritmo es aún más evidente en su comparación trimestral, pues el PIB de México avanzó 0.2 por ciento desde el 0.3 por ciento previo. En el desglose de los sectores, los servicios crecieron 0.3 por ciento trimestral, desde el 0.6 por ciento de inicio del año, y además ligó siete trimestres con avances por debajo del 1.0 por ciento. Las actividades agropecuarias cayeron 1.7 por ciento trimestral, revirtiendo el avance de 1.7 por ciento del primer trimestre del año. No obstante, la industria mostró un avance de 0.3 por ciento trimestral, rompiendo dos periodos consecutivos de caídas.
Andrés Abadía, economista en jefe para LATAM en Pantheon Macroeconomics, destacó que, en términos generales, la actividad económica de México logró evitar la contracción gracias al impulso del mayor gasto en infraestructura, la fortaleza del mercado laboral y la menor inflación subyacente. “Estos factores compensaron el lastre de las condiciones financieras más restrictivas, el difícil contexto externo y el mal clima. Aun así, la actividad sigue siendo lenta en comparación con los estándares anteriores, y el impulso de los factores temporales (incluido el mayor apoyo fiscal antes de las elecciones) comenzará a desvanecerse”, dijo.
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