El Servicio Médico Forense (Semefo) de Jalisco resguardó el cuerpo de María Guadalupe Alcalá Macías durante ocho años, mientras su madre buscaba incansablemente a su hija desaparecida desde marzo de 2016. La tragedia, que comenzó con la desaparición de la joven de 16 años, revela graves irregularidades en el manejo de cuerpos sin identificar por parte del Semefo y el Instituto Jaliciense de Ciencias Forenses (IJCF).
María del Rosario Macías, madre de la joven, reportó la desaparición de su hija el 24 de marzo de 2016, pero sus intentos de denunciar ante el Ministerio Público y solicitar pruebas de ADN fueron infructuosos. A pesar de visitar el Semefo para verificar la posible presencia de su hija, no se le ofreció ayuda adecuada en ese momento.
El cuerpo de María Guadalupe fue encontrado en septiembre de 2016, seis meses después de su desaparición, en una propiedad cercana a su hogar. Sin embargo, fue solo recientemente que el Semefo le notificó a María del Rosario que el cuerpo de su hija había estado bajo su custodia durante todo este tiempo. El análisis de ADN confirmó la identidad del cadáver, que fue entregado a la familia el pasado miércoles.
El gobierno de Jalisco, bajo la administración de Enrique Alfaro, ha señalado que las malas prácticas del Semefo durante el gobierno de Aristóteles Sandoval permitieron que el cuerpo permaneciera sin identificar. El gobierno estatal también detalló que el cuerpo de María Guadalupe fue enterrado sin identificar en el panteón de Coyula, en Tonalá.
La administración actual identificó múltiples irregularidades en el proceso de manejo de cuerpos sin identificar y exhumó 240 cadáveres del panteón para su identificación, en un esfuerzo por corregir los errores del pasado. El caso de María Guadalupe refleja un patrón de negligencia y falta de coordinación en los procedimientos forenses, que también se evidenció en otros casos, como el de un joven en Zacatecas cuya madre denunció un retraso similar en la notificación de su muerte.
En 2018, se encontraron dos trailers con 270 cuerpos sin identificar en Tlajomulco de Zúñiga, lo que resaltó la crisis en el manejo de cadáveres en Jalisco. La situación generó una crítica generalizada hacia el sistema forense del estado y subrayó la necesidad urgente de reformas en los procedimientos de identificación y custodia de cuerpos.
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