Opinión Pública / Adrián Valencia Ledesma / @AdrinValenciaL2
La fotografía de los dirigentes nacionales del PAN, Marko Cortés y del PRD, Jesús Zambrano; así como de Diputados Federales y Senadores de ambos partidos, con la cual decidieron arropar al campechano Alito Moreno, quien enfrenta un proceso de eliminación de fuero en su contra por el probable delito de enriquecimiento ilícito; confirma la laguna moral en la cual navega la oposición tripartita.
Derrotados (moralmente) pero juntos, salieron al ruedo a pedir condiciones políticas democráticas al actual gobierno y a exigir un alto a lo que consideran es una persecución de opositores, mientras la lupa de las autoridades de Campeche están sobre el presidente nacional priista, quien por cierto acumula una fortuna inmobiliaria calculada en miles de millones de pesos.
Con semblantes que iban desde la ira y la preocupación, hasta la vergüenza y el auto convencimiento, Marko Cortés y Jesús Zambrano cerraron filas y posaron junto a un Alito Moreno envalentonado, dispuesto a dinamitar la coalición “Va por México” y la elección del Estado de México, con tal de salvar el pellejo. El resto de los actores ahí presentes, por demás irrelevantes, únicamente atendieron el llamado de sus dirigentes a quienes, dicho sea de paso, les deben el puesto.
Lo cierto es que esa oposición partidista, que se asume como la única alternativa a los gobiernos de Morena y a su proyecto de Nación, luce derrotada, arrinconada y desesperada; intentando proteger, al amparo de los reflectores, a un posible criminal que se habría enriquecido a partir de sus cargos públicos como Diputado Federal (dos veces) y como gobernador de su entidad.
Basta recordar la investigación realizada por la organización Mexicanos con la Corrupción, titulada “La Red de Alito Moreno para triangular dinero con la compra-venta de inmuebles”, en la que se detalla como el dirigente priista usó una red de amigos y familiares (presta nombres) y se valió de su poder e influencia política, para enriquecerse a partir de la compra y venta de inmuebles, que no habrían sido reportados ante las autoridades fiscales.
La periodista Carmen Aristegui fue otra de las que indagó en el tema y precisó que el campechano posee al menos 19 propiedades en la capital de su estado natal, que no cuadrarían con sus ingresos de los últimos 15 años y que no habrían sido declaradas.
Entonces, ¿por qué el afán de los líderes nacionales del PAN y PRD en salir a arropar a un personaje tan cuestionado, rodeado de escándalos y que ha sido exhibido públicamente por sus peculiares formas?, bueno, pues podemos especular mucho sobre sus razones personas y políticas, pero por ahí reza un conocido refrán popular: “dime con quién andas y te diré quién eres”.
Punto y aparte, lo que es un hecho es que tanto Marko Cortés como Jesús Zambrano están dispuestos a usar todo el capital político que les queda y que le queda a la coalición “Va por México”, con tal de proteger a Alito Moreno y de evitar que enfrente la justicia y pague por sus delitos de ser encontrado culpable. Y en ese afán, la imagen del campechano y del proyecto opositor frente la ciudadanía, continuará el desgaste al que ha sido sometido con toda intención, desde las más altas esferas del poder, complicando los triunfos electorales, al menos los del próximo año. Qué necesidad.
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1 comentario en «La oposición, moralmente derrotada»